
EPM avanza en la transición energética con metas ambiciosas: alcanzar 1.700 megavatios en fuentes renovables no convencionales para 2035. Esta capacidad —equivalente a la demanda de una ciudad grande en Colombia— será generada a partir de grandes parques solares y eólicos, en una estrategia que busca robustecer la autonomía energética del país y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
Actualmente, la empresa ya da pasos firmes con proyectos como el Parque Solar Tepuy, que ya está inyectando energía limpia al Sistema Interconectado Nacional. “El sol en Colombia es un activo estratégico. La energía solar es muy versátil: puede instalarse casi en cualquier lugar del país gracias a nuestra buena radiación”, afirma Alberto Mejía Reyes, gerente de Generación de Energía de EPM.
Autogeneración en expansión, pero con retos tecnológicos
Uno de los frentes que más dinamismo ha mostrado es el de la autogeneración solar: EPM ya tiene instalados 30 megavatios en esta modalidad, especialmente en empresas que consumen grandes cantidades de energía y que han decidido reducir su dependencia de la red tradicional. “Ya hay clientes que logran reducir hasta un 20% de su consumo gracias a sus propios paneles”, explicó Mejía.
Sin embargo, la figura del prosumidor —es decir, usuarios que además de consumir, también generan energía y la inyectan a la red— aún es incipiente. “Faltan avances en medición inteligente y ajustes regulatorios. Aún no hay un marco robusto para que los excedentes generados se intercambien de forma eficiente con la red”, puntualizó.
Este vacío ha llevado a que muchos usuarios opten solo por reducir su consumo, sin aprovechar completamente el potencial de generación e intercambio. A pesar de ello, el crecimiento en autogeneración muestra que el sector privado ya está dando pasos concretos hacia una transición energética.
Más independencia energética, menos dependencia de conflictos globales
Una de las mayores ventajas de las energías renovables es su resiliencia frente a la volatilidad internacional. Mejía lo resume con claridad: “Cuando uno tiene fuentes de generación renovable en su propio proceso productivo, no depende de los precios internacionales del gas o del petróleo. Lo que vemos en el mundo, con conflictos como la guerra en Ucrania, demuestra lo vulnerable que es el modelo basado en combustibles fósiles”.
EPM defiende que el modelo híbrido —paneles solares para el día y consumo de la red en las noches— no solo es viable, sino deseable: permite mayor control sobre los costos y contribuye a una matriz energética más limpia y diversificada.
“La térmica siempre será necesaria en ciertos momentos, pero fortalecer la hidroelectricidad y avanzar en renovables no convencionales nos da una autonomía energética estratégica como país”, concluyó Mejía.
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