
La Lotería de Medellín enfrenta uno de los mayores cuestionamientos a su reputación en sus 94 años de existencia, luego de que Luisa Jaramillo, esposa del exsubgerente comercial Rubén Darío Callejas, ganara un premio de $1.000 millones en el sorteo del pasado 9 de mayo de 2025.
El hecho encendió las alarmas de los entes de control y llevó al procurador general, Gregorio Eljach Pacheco, a ordenar una indagación previa para descartar posibles irregularidades. Ante el revuelo mediático, la Lotería aseguró que el billete fue adquirido de forma legal y que, por tratarse de un funcionario, se activaron auditorías interna y forense. La firma Intrust Security, especializada en ciberseguridad, concluyó que “no se evidencian anomalías” y que el sistema automatizado reduce al mínimo el margen de error o manipulación.
Rubén Darío Callejas presentó su renuncia, argumentando que no fue informado oportunamente sobre el inicio de las auditorías. A pesar de su retiro, la entidad siguió el curso normal del proceso y efectuó el pago a la ganadora, tras las deducciones fiscales correspondientes. La Lotería reiteró que está abierta a cualquier requerimiento de los entes de control y que el procedimiento se ajustó a la ley.
Por su parte, Luisa Jaramillo se pronunció a través de sus redes sociales: “No fue trampa, fue suerte”, afirmó, y enfatizó que no tiene nada que esconder. “Me gané un premio como cualquier colombiano podría hacerlo”, aseguró. También rechazó que el presidente Gustavo Petro hubiera retuiteado información que, no es veraz, y manifestó su disposición a colaborar con las autoridades.
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