
En el Encuentro de la Transparencia, organizado por la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, la Veeduría Todos por Medellín lanzó el Modelo de Cumplimiento Legal y Ética Pública, una herramienta pionera en el país para cuantificar el riesgo de corrupción en la gestión pública. “Nos pensamos un modelo que nos permitiera pasar de lo cualitativo a lo cuantitativo con enfoque preventivo”, explicó Piedad Patricia Restrepo, directora de la veeduría. La propuesta es resultado de un análisis detallado de los patrones de corrupción que marcaron la pasada administración local.
El modelo mide 12 riesgos y 51 variables, aplicadas inicialmente a ocho entidades del conglomerado: todas las secretarías distritales, EPM, la EDU, la ESU, Metroparques, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Plaza Mayor y el INDER. Cada variable tiene un peso específico, y el resultado se traduce en un índice de riesgo que va de 0 a 100. Las entidades serán clasificadas en riesgo bajo (0-25), moderado (26-50), alto (51-75) o extremo (76-100). “No medimos cuánta corrupción hay, sino qué tan riesgosa es la posibilidad de que se materialice”, aclaró Restrepo.
Uno de los elementos más destacados del modelo es su utilidad para la ciudadanía y los entes de control. A través de una plataforma digital abierta, los usuarios podrán consultar los resultados y acceder a alertas generadas por la veeduría. La apuesta es lograr que esta herramienta sea apropiada por la comunidad como un instrumento de control social. “Queremos que haya apropiación ciudadana para exigir transparencia y calidad en la contratación pública”, subrayó la directora.
El modelo también busca incidir directamente en los hábitos de contratación pública. Según Restrepo, uno de los retos identificados es que varias entidades no publican información completa sobre sus procesos. “ Uno de los objetivos de este modelo es exigirles a las entidades que publiquen , porque permitiría mayor trasparencia”, enfatizó. La meta es que al año 2027 el modelo se aplique a todas las entidades del conglomerado distrital.
Pese al enfoque técnico y preventivo de esta herramienta, la Veeduría Todos por Medellín no abandonará su rol de denuncia. La Línea de la Confianza seguirá operativa para recibir reportes ciudadanos. El mensaje de fondo es claro: la corrupción no se combate solo con sanciones, sino también con datos, participación y vigilancia constante para prevenirla . Y eso, en tiempos de desconfianza institucional, es un paso clave para recuperar la credibilidad pública.
Le puede interesar: Transparencia y control social, claves para una región más competitiva
