
En junio de 2025, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en Colombia se ubicó en 0,10 %, lo que llevó la inflación acumulada en lo corrido del año a 3,74 % y la anual a 4,82 %, según el DANE. En Medellín, la variación mensual fue de apenas 0,01 %, ubicándose entre las más bajas del país, aunque no fue la menor: Tunja (-0,09 %) y Cartagena (-0,07 %) incluso reportaron reducciones en el nivel general de precios. De acuerdo con Andrea Ramírez Pisco, subdirectora general del DANE, los principales aportes a la inflación en Medellín vinieron del alza en los arriendos imputados (0,10 puntos porcentuales) y en el precio del café (0,049 puntos), lo que explica el leve aumento registrado en la capital antioqueña.
En cuanto al comportamiento anual, Medellín alcanzó una inflación de 5,03 %, superior al promedio nacional. Aunque el dato muestra una desaceleración frente al mismo mes de 2024 —cuando la inflación anual era de 7,18 %—, la ciudad se mantiene por encima de otras capitales como Pasto (4,74 %), Ibagué (4,77 %) y Popayán (4,90 %). Ciudades como Santa Marta (1,40 %) y Valledupar (3,19 %) destacan con las inflaciones anuales más bajas del país.
El comportamiento del IPC nacional en junio se explicó principalmente por los incrementos en las divisiones de Restaurantes y hoteles (0,42 %) y Salud (0,36 %), con una incidencia importante también del sector transporte. Estos sectores siguen empujando el costo de vida, especialmente en contextos urbanos donde los servicios pesan más en la canasta familiar.
Desde el Banco de la República se reconoció recientemente que las condiciones macroeconómicas del primer semestre dificultan alcanzar la meta de inflación del 3 % (con un rango de tolerancia de +/- 1 %) antes de finalizar 2025. Esta advertencia pone en alerta a empresarios, inversionistas y tomadores de decisiones, que deben prepararse para una senda de precios aún volátil en lo que resta del año.
Para Medellín y su área metropolitana, el comportamiento moderado de los precios en junio es una señal positiva de corto plazo, pero el dato anual refleja que aún hay presiones estructurales sobre los hogares, especialmente en bienes y servicios esenciales.
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