
ANIF revela en su reciente comentario económico cómo la reducción de la pobreza en Colombia hasta el 31,8% en 2024 oculta disparidades profundas a nivel departamental. Este centro de pensamiento señala que la composición del empleo, en particular la alta proporción de trabajadores cuenta propia en zonas más pobres como Chocó y La Guajira, es decisiva para entender la persistencia de la pobreza regional. Este vínculo fortalece el llamado a políticas que impulsen la formalización y la calidad laboral, como fórmula para mitigar la desigualdad.
Pobreza y empleo informal: una relación estrecha y reveladora
Colombia ha mostrado avances en indicadores como desempleo, crecimiento económico e inflación, sumando a ello una caída en la pobreza nacional del 34,6% en 2023 al 31,8% en 2024. Sin embargo, este panorama positivo contrasta con la realidad departamental, donde los niveles de pobreza varían dramáticamente: en 2024, Chocó lidera con un 67,4%, seguido por La Guajira (65,7%) y Sucre (57,5%), frente a cifras mucho menores en Bogotá (19,6%), Caldas (20,0%) y Cundinamarca (20,1%).
El informe de ANIF revela que esta brecha regional está fuertemente vinculada con el perfil laboral de los jefes de hogar. La mayoría de los trabajadores cuenta propia (CP) se encuentran en el sector informal, caracterizado por bajos ingresos —menores que el salario mínimo— y escasa estabilidad laboral, lo que incrementa su vulnerabilidad económica. Al contrario, quienes trabajan como asalariados (A) suelen percibir salarios más altos y contornos laborales más estables, lo que reduce su riesgo de caer en pobreza.
El análisis muestra una correlación del 71% entre la incidencia de pobreza y la proporción de trabajadores cuenta propia en los departamentos. Por ejemplo, en La Guajira la relación de hogares cuenta propia frente a asalariados es de 2,2 a 1, mientras que en Sucre es de 1,7, indicando un predominio claro de empleos informales en los departamentos más pobres. En contraste, en Caldas y Cundinamarca esta relación es menor a 0,5, coincidiendo con niveles de pobreza inferiores.
Retos para la formalización y la calidad laboral
Los datos confirman que la informalidad —representada en gran medida por los trabajadores cuenta propia— es un factor clave que perpetúa la pobreza en Colombia. La falta de estabilidad y bajos ingresos en estos empleos impiden que las familias superen la línea de pobreza monetaria, que para 2024 está fijada en $460.198 a nivel nacional, aunque varía según zonas urbanas y rurales, y departamentos (ejemplo: $628.604 en Bogotá y $351.496 en La Guajira).
Este diagnóstico impulsa una reflexión crucial para emprendedores, empresarios y tomadores de decisiones: es necesario fortalecer políticas que incentiven la formalización laboral e impulsen empleos estables y bien remunerados. La calidad del trabajo no solo incrementa ingresos y reduce pobreza, sino que también favorece la movilidad social y el desarrollo económico sostenible.
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