
En un encuentro organizado por la Asociación de Periodistas Económicos (APE) en Medellín, los exministros de Minas y Energía, Amilkar Acosta y Tomás González, advirtieron sobre los riesgos que enfrenta Colombia en materia de seguridad energética, tanto en electricidad como en gas. Los expertos señalaron que la falta de proyectos de generación, transmisión y abastecimiento de gas natural podría derivar en racionamientos, mayores costos y dificultades para atender la creciente demanda.
El exministro Amilkar Acosta advirtió que la subasta de expansión eléctrica, clave para asegurar la entrada de nuevos proyectos de generación, corre un alto riesgo de fracasar. Según dijo, la vigencia de una Resolución de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) que establece un precio de escasez dual por tecnología, desincentiva a los inversionistas.
“El riesgo de fracaso de la subasta está en un 60,3%. Si no se ejecuta, no habrá tiempo de rehacer lo que se ha dejado de hacer”, afirmó Acosta. Recordó que XM, operador del sistema interconectado, ha alertado sobre el atraso tanto en proyectos de generación como en transmisión, lo que expone al país a un posible racionamiento.
Un punto crítico, subrayó, es la demora en las líneas de interconexión entre Hidrosogamoso y Chivor, que impide llevar energía limpia al centro del país. Esto podría afectar proyectos estratégicos como el Metro de Bogotá y el Regiotram, que demandarán grandes cantidades de energía eléctrica.
Por su parte, Tomás González destacó que ya existen casos de “demanda no atendida”. Según explicó, grandes superficies comerciales y proyectos de vivienda han tenido que instalar plantas diésel por falta de capacidad en la red. “Eso es demanda que quiere energía y no la puede recibir. El próximo gobierno recibirá una situación energética muy difícil, además de la fiscal”, advirtió.
Gas: entre la importación y la falta de reservas
En cuanto al gas, González señaló que Venezuela no es una opción confiable y que el país debe concentrarse en acelerar proyectos de importación y exploración costa afuera. Explicó que el mercado internacional permite abastecerse de gas licuado desde Estados Unidos o Trinidad, pero advirtió que este recurso es más caro y requiere más infraestructura de importación.
“La gente tiene una relación muy cercana con el gas porque ha sido confiable y barato. Pero las reservas se agotaron, nos dormimos y hoy dependemos de importaciones”, dijo González. Enfatizó que el fracking pudo ser una opción viable y segura para mantener tarifas bajas, pero la decisión de prohibirlo dejó al país sin alternativas internas de gas barato.
Además, recordó que la masificación del gas generó impactos sociales positivos, desde ahorro en los hogares hasta mejoras en salud pública, pero alertó que los colombianos deben prepararse para incrementos en la tarifa.
Cinco frentes prioritarios
Los exministros coincidieron en que el país necesita tomar decisiones urgentes para blindar su seguridad energética. González propuso cinco frentes prioritarios: asegurar la expansión de la oferta, retomar la regulación técnica, saldar deudas con comercializadoras, resolver definitivamente la prestación del servicio en el Caribe y replantear la transición energética con realismo.
La advertencia no solo apunta al futuro gobierno, sino también a la urgencia de actuar hoy para evitar que Colombia entre en una crisis energética que impacte su competitividad, sus proyectos de movilidad y la vida cotidiana de millones de hogares.
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