
La economía colombiana creció 2% anual en agosto, impulsada por las actividades terciarias —comercio, transporte, educación, salud y cultura—, según el más reciente comentario económico de ANIF. Aunque industria, construcción y minería continúan rezagadas, el sector de servicios mantiene a flote el crecimiento, evidenciando su papel como eje central de la reactivación.
De acuerdo con el Indicador de Seguimiento de la Economía (ISE), la economía nacional registró un crecimiento anual de 2% en su serie original y de 1,8% ajustado por calendario, acumulando 2,6% en lo corrido del año, frente al 1,4% del mismo periodo de 2024.
Para ANIF el crecimiento anual estuvo impulsado por el comportamiento de las actividades terciarias con una variación de 3,3%. Dentro de estas, el comercio al por menor destacó por una mayor comercialización de equipos de informática, alimentos y electrodomésticos, mientras que el transporte repuntó gracias al incremento de pasajeros internacionales movilizados por vía aérea.
Los servicios de almacenamiento también mostraron dinamismo, impulsados por el aumento del comercio exterior, y las actividades administrativas y de servicios públicos crecieron 3,2%, apoyadas en mayores contrataciones del sector público y pagos pendientes a funcionarios judiciales y de notariado.
Cultura y eventos masivos aportaron al crecimiento
En las actividades artísticas y de entretenimiento, el crecimiento se explicó por la realización de conciertos y eventos masivos con artistas internacionales —como el de Green Day, que reunió a cerca de 35.000 asistentes—, frente a una menor asistencia el año anterior. Además, los juegos de azar y apuestas mantuvieron su tendencia positiva, favorecidos por competencias internacionales que impulsaron las plataformas de apuestas deportivas.
Este comportamiento evidencia cómo el consumo cultural y recreativo también se consolida como un componente relevante de la economía urbana, vinculado al turismo y a la recuperación del gasto de los hogares.
Industria y minería siguen rezagadas
En contraste, las actividades secundarias (industria y construcción) decrecieron 0,6%. La construcción se vio afectada por el bajo avance en edificaciones residenciales y no residenciales, mientras la industria logró contrarrestar parcialmente la caída gracias a la mayor producción de refinados de petróleo, productos químicos y farmacéuticos.
Las actividades primarias cayeron 2%, afectadas por la reducción en la producción de carbón y gas, y por la menor demanda del sector energético. En el agro, la sobreoferta de arroz y la acumulación de inventarios presionaron los precios a la baja, limitando su aporte al PIB.
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