
La octava ola de la Encuesta Mundial de Valores (EMV), presentada en Colombia, revela una transformación gradual de los valores sociales y un leve aumento en la confianza hacia instituciones como la Policía, la justicia y las grandes empresas. El estudio, que recoge más de 4.000 encuestas, es clave para empresarios y líderes sociales, pues muestra cómo la confianza —un activo intangible— se consolida como un factor determinante para el desarrollo económico y la estabilidad institucional del país.
La Encuesta Mundial de Valores, aplicada desde 1981 en más de 100 países y en Colombia desde 1995, evidencia que la sociedad colombiana mantiene pilares tradicionales como la familia (99 %) y el trabajo (97 %), mientras emergen nuevos valores como la equidad de género y el respeto por los demás (87 %).
La fe conserva una presencia significativa: el 83 % considera que Dios es muy importante y el 73 % afirma rezar a diario. La educación, por su parte, sigue siendo esencial para el proyecto de vida de los ciudadanos, con un 99 % que la califica como prioritaria.
Sin embargo, el estudio plantea un desafío de fondo: la confianza. Según los resultados, el 88 % de los colombianos confía en su familia y el 54 % en personas conocidas, pero este nivel cae drásticamente cuando se trata de grupos más distantes: solo el 36 % confía en personas de otra religión, el 30 % en extranjeros y el 16 % en desconocidos.
Para Ricardo Jaramillo, presidente del Grupo SURA, el reto es estructural:“Cómo fortalecemos la confianza de las instituciones, cómo traemos más actores que generen confianza. Una sociedad sin confianza es una sociedad que no puede avanzar hacia un futuro mejor”, señaló.
Empresas, llamadas a liderar la reconstrucción de confianza
La EMV también muestra que la confianza en algunas instituciones ha mejorado respecto a 2018: la Policía subió seis puntos porcentuales, las Cortes de Justicia y las grandes empresas aumentaron tres puntos.
Para María Mercedes Barrera, gerente de Comunicaciones y Desarrollo Sostenible de Grupo SURA, las empresas tienen un papel clave en esta tarea colectiva: “Las empresas estamos llenando espacios de desconfianza que dejan otros actores. Pero el reto no es solo que confíen en nosotros, sino promover la confianza en las instituciones y en otros sectores de la sociedad”, dijo.
En la misma línea, David Escobar Arango, director de Comfama, destacó que el estudio “no solo mide actitudes, sino los cimientos del desarrollo económico, social y político del país”. En sus palabras: “Entender en qué confían los colombianos y qué los moviliza permite diseñar políticas públicas más efectivas y estrategias empresariales más sostenibles”.
El estudio también incorporó por primera vez la confianza en redes sociales, donde el 91 % de los colombianos expresó “ninguna” o “poca” confianza, reflejando el escepticismo frente a estos espacios digitales de interacción e información.
