
Medellín reactivó el programa Mi Río, Mis Quebradas, una estrategia conjunta entre la Alcaldía y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá para recuperar los afluentes hídricos y reducir riesgos ambientales. Con una inversión total de $663.383 millones entre 2024 y 2027, el plan busca devolverle protagonismo al río Medellín mediante obras hidráulicas, recuperación de espacio público y fortalecimiento de la cultura ambiental.
El alcalde Federico Gutiérrez Zuluaga presentó la nueva etapa de Mi Río, una iniciativa que revive el legado del antiguo Instituto Mi Río, vigente hasta 2002. Según el mandatario, “como ciudad estábamos en deuda todos, de mirar hacia el río, hacia nuestros afluentes y entender cómo se han desarrollado nuestros territorios”.
La inversión total de $663.383 millones se financiará con aportes del Distrito ($366.383 millones), el Área Metropolitana ($282.000 millones) y el Metro de Medellín ($15.000 millones). De estos recursos, $120.000 millones se destinarán exclusivamente al eje del río Medellín. El programa contempla 21 nuevas obras hidráulicas, la atención de 30 puntos críticos por riesgo, y la intervención de 40.000 metros cuadrados de espacio público.
Gutiérrez subrayó que “el río y las quebradas fueron perdiendo protagonismo y la importancia de mantenerlos en términos de prevención”, y añadió que esta inversión permitirá planificar hasta 2027 y dejar un plan maestro ambiental hasta 2040, con acciones incorporadas al Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y al Plan de Acción Climática.
Obras estratégicas desde 2026: del riesgo a la oportunidad
El plan iniciará en 2026 con la contratación para el mantenimiento de 197 puntos críticos en quebradas, además de estudios y diseños para el sistema de drenaje. También se intervendrán zonas como Altavista, La Honda, Cabuyala, La Chorrera y La Toscana, donde las obras mitigarán inundaciones históricas.
Las intervenciones, que se extenderán hasta 2027, beneficiarán a los nueve municipios del Valle de Aburrá, desde Caldas hasta Barbosa. “Muchos barrios están construidos sobre quebradas. La gente dice, ‘la quebrada me dañó la sala’; no, la sala se metió en la quebrada. Esas acciones van a pasar del riesgo a la oportunidad de intervenir con obras que mejoren la calidad de vida”, afirmó el alcalde.
El componente social también será clave. Gutiérrez advirtió que el reto va más allá de la infraestructura: “Una cosa son las obras, pero ahora sigue el trabajo de nuestra gente. Las quebradas y el río no son botadero de escombros”, dijo al insistir en la necesidad de fortalecer la cultura ambiental.
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