
El 22 de noviembre, las montañistas colombianas Ana María Giraldo y Ana Isabel Bustamante partirán hacia la Antártida para escalar el Monte Vinson, la séptima y última cima del reto mundial de las «Siete Cumbres«. Será la culminación de un sueño construido con disciplina, propósito y el acompañamiento de un gran equipo conformado por su familia, mentores, entrenadores y patrocinadores. En medio de temperaturas extremas y aislamiento total, estas dos mujeres demostraran que la verdadera cima se alcanza con liderazgo, trabajo en equipo y determinación.
El Monte Vinson, con 4.892 metros de altura, es la montaña más alta de la Antártida. Allí, las temperaturas pueden descender hasta los –40 grados centígrados, y el viento “blizzard” puede convertir cada paso en una prueba de resistencia. “Esta última cumbre es impresionante porque queda en el territorio más remoto del planeta. Todo lo cargamos nosotras, no hay mulas, ni asistencia. Es aislamiento total, y eso nos exige preparación mental, emocional y física”, cuenta Ana María Giraldo, una de las tres primeras colombianas en llegar al Everest.
Giraldo, además de montañista, es conferencista internacional y entrenadora en mentalidad de cima, madre de dos hijos y emprendedora. Su propósito, asegura, va más allá de las montañas: formar líderes resilientes capaces de afrontar los desafíos de la vida como si escalaran su propio Everest.
A su lado estará Ana Isabel Bustamante, ingeniera, directora de proyectos y conferencista motivacional, quien asume esta expedición como una oportunidad de inspirar a otros. “El trabajo en equipo es la clave. Ninguna cima se conquista sola”, afirma con convicción.
Durante los últimos dos años, ambas se han preparado con rigurosidad: entrenamiento físico diario, simulaciones en cordilleras de Perú, Bolivia y Colombia, formación en primeros auxilios en zonas remotas y acompañamiento psicológico. Su equipo técnico, conformado por más de 20 personas, ha sido esencial para afrontar los riesgos de una expedición donde no existe margen para el error.
Epopeya: liderazgo desde la montaña
El proyecto es liderado por Epopeya Colombia, organización con 25 años de trayectoria en liderazgo y proyectos de montaña, creada por Marcelo Arbeláez, uno de los primeros colombianos en alcanzar el Everest (2001). “Desde Epopeya recogemos las experiencias que nacen en la montaña y las traducimos en herramientas aplicables a la vida empresarial, institucional y familiar”, explica Arbeláez.
A través de la iniciativa “Más Allá de la Cumbre”, fundada por las dos montañistas, más de 50.000 personas en América Latina han participado en talleres y conferencias que promueven el liderazgo consciente, la resiliencia y la toma de decisiones bajo presión. Su mensaje es claro: las montañas son una metáfora de los grandes retos empresariales y humanos.
El Monte Vinson, además de ser la última cima del reto, representa la consolidación de un propósito: demostrar que el liderazgo femenino colombiano puede llegar tan alto como se proponga, incluso hasta los confines del planeta.
Las siete cumbres del planeta
Cada montaña conquistada por estas mujeres guarda una historia de disciplina y superación. Ya han alcanzado el Aconcagua, en América del Sur (6.962 metros); el Kilimanjaro, en África (5.894); el Elbrus, en Europa (5.642); el Denali, en América del Norte (6.194); el Everest, en Asia (8.848), y el Carstensz, en Oceanía (4.884).
Solo les resta el Monte Vinson, en la Antártida (4.892 metros), la cima del continente blanco, para completar el desafío mundial de las Siete Cumbres más altas del planeta.
Aliados que creen en lo extraordinario
El éxito de esta expedición no sería posible sin el respaldo de aliados estratégicos que comparten su visión. Desde Epopeya, se ha articulado una red de empresas que apoyan el liderazgo femenino y el deporte como motor de transformación.
“En Lili Pink creemos en el poder de las mujeres reales: aquellas que enfrentan los retos con determinación y convierten cada día en una oportunidad para brillar”, afirmó Verónica Pachón, gerente de Mercadeo y Producto de la marca, patrocinador oficial del equipo.
Otro aliado clave es Café Kumanday, empresa manizaleña gerenciada por Carmenza Bernal Villegas, quien destacó: “Nos sentimos inspirados por la disciplina y el compromiso de Ana María. Su historia representa el espíritu de esfuerzo y excelencia que también guía nuestro trabajo”. El café, cultivado en Caldas y Risaralda, acompañará a las expedicionarias como símbolo de energía y orgullo colombiano.
Escalar como empresa: el liderazgo en acción
El ascenso al Monte Vinson es una lección de liderazgo para empresarios, emprendedores y ejecutivos: en los negocios, como en la montaña, el éxito se logra paso a paso, con visión, estrategia y equipo. Cada decisión en condiciones extremas refleja lo que ocurre en entornos de alta incertidumbre: adaptación, gestión emocional y claridad de propósito.
“Definitivamente me motiva mostrarle al mundo que nada se logra en solitario. Cada persona, cada empresa, puede escalar su propio Everest si trabaja con disciplina y determinación”, afirmó Ana María antes de partir.
Entre hielo, viento y silencio —en días donde la noche nunca llega—, dos colombianas recordarán al mundo que las cimas no se conquistan: se construyen. Su travesía hacia el Monte Vinson simboliza el camino de miles de líderes que avanzan con propósito, incluso en medio de la adversidad. “Somos simples mortales, pero desde esa normalidad emerge lo extraordinario”, concluye Giraldo.
Porque, como en la empresa y en la vida, la verdadera altura está en la capacidad de seguir ascendiendo, incluso cuando el frío es extremo y la cima aún parece lejana.
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