
Comfama entregó en Medellín la segunda etapa de restauración del Claustro San Ignacio, un edificio patrimonial de 12.000 m² y 222 años de historia. La apertura incluye nuevos espacios culturales y un hallazgo arqueológico del siglo XIX, relevante por su valor histórico y por la inversión aprobada para consolidar este centro cultural como una plataforma educativa y social para la ciudad.
La intervención, que suma $19.000 millones en esta fase y alcanzará $93.000 millones en 2027, permitió recuperar vestigios del primer acueducto de Medellín, descubiertos en el patio de acceso por la calle Pichincha. La excavación reveló piezas en limonita, tabletas de barro, acequias y fundaciones del siglo XIX, hoy integradas en una sala expositiva a cielo abierto de 170 m². Este trabajo fue reconocido por el ICANH por su manejo técnico y patrimonial.
Además, se abrieron una biblioteca general e infantil con 31.000 títulos, una mediateca con 7.000 contenidos audiovisuales, laboratorios y cocinas para prácticas culinarias, y talleres de joyería, carpintería, ebanistería y artes gráficas. Desde 2021, el Claustro ha recibido 2,1 millones de visitantes y ha sido escenario de 6.000 actividades culturales, consolidándose como un nodo estratégico para el centro de Medellín.
Financiación y rol social del Claustro
El director de Comfama, David Escobar Arango, destacó que la intervención refleja el propósito social de la Caja: “Con cada avance ratificamos que la cultura y la educación son esenciales en un proyecto social como el nuestro. Cada peso se vuelve educación, cultura, salud o recreación”. También reiteró que los recursos provienen de las empresas afiliadas y de la gestión de la Caja: “El 60% de los $3,4 billones que administraremos en 2025 lo aportan 125.000 empresas de Antioquia, desde las más grandes hasta la última tienda de barrio”.
Escobar invitó a las organizaciones a usar el Claustro para sus actividades corporativas: “Imaginen una reunión de trabajo aquí, en un espacio que inspira estrategia y creatividad”. Para la caja, este proyecto es una demostración del valor institucional y del retorno social que genera el sistema del subsidio familiar.
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