
Alma Air realizó una misión técnica en Anchorage, Alaska, para estudiar de primera mano cómo operan las mayores flotas de hidroaviones del mundo. La visita se desarrolló en medio del proceso de certificación ante Aerocivil y busca definir el modelo operativo que la compañía implementará en Colombia a partir de 2026.
La delegación liderada por Rupert Stebbings, CEO de Alma Air, examinó en Alaska la logística, los estándares de seguridad y los modelos de negocio de más de 40 empresas dedicadas a la aviación anfibia. Allí, Stebbings destacó la relevancia de este tipo de aeronaves para la conectividad en regiones aisladas: “Acá hay más hidroaviones que en cualquier parte del planeta, en invierno estos aviones son vitales porque conectan muchas comunidades que si no llegan no hay comida, no hay sistemas de salud, no hay médicos”.
Además, el equipo directivo conoció cómo estas aeronaves operan en uno de los entornos climáticos más exigentes del mundo, donde cumplen funciones críticas de transporte, turismo y abastecimiento. Con esta información, la empresa busca adaptar buenas prácticas internacionales a las condiciones colombianas, donde el clima ofrece ventajas, pero aún se requieren estándares robustos de seguridad y entrenamiento.
Avances regulatorios en Colombia
Paralelamente, el equipo técnico de Alma Air continúa el proceso de certificación ante Aerocivil para obtener el Certificado de Operador Aéreo (AOC). Este trámite incluye validación de manuales, revisión de protocolos y verificación de infraestructura. Según Stebbings, el trabajo avanza con rigor: “El equipo de técnicos y de operaciones de Alma Air está trabajando fuertemente con Aerocivil en todos los procesos, para traer estos aviones a Colombia en el 2026”.
Estos avances se complementan con visitas previas a operadores de hidroaviones en Florida, lo que fortalece el análisis del portafolio de servicios que podrían implementarse en el país, desde rutas turísticas hasta operaciones de conectividad regional.
