
Fenalco rechazó el aumento del salario mínimo para 2026, decretado en 23.78 % por el Gobierno Nacional, al considerar que fue una decisión anticipada y unilateral que tendrá efectos negativos sobre empleo, precios y empresas, en un contexto de emergencia económica.
Según la Federación, el incremento confirma que nunca existió una discusión técnica real en la Mesa de Concertación. “La Mesa fue una farsa y una burla institucional para el sector productivo del país”, afirmó Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, al señalar que “desde el inicio se sabía que no se tendrían en cuenta las variables técnicas, económicas ni de productividad, y que la decisión ya estaba tomada”. En consecuencia, el gremio calificó la medida como anticipada, unilateral, abiertamente populista y de cara a las elecciones.
Costos empresariales, inflación y empleo en riesgo
Además, Fenalco advirtió que el aumento del 23% carece de sustento técnico en una economía altamente indexada al salario mínimo, donde múltiples precios y tarifas se ajustan automáticamente. “Se crea una ilusión de mayor ingreso nominal para los trabajadores, pero se oculta el impacto real, un aumento generalizado del costo de vida”, explicó Cabal. En paralelo, el gremio estimó que en 2026 un empleador deberá asumir cerca de $3.000.000 mensuales por trabajador en costos salariales y prestacionales, un golpe directo para las mipymes, que representan el 97% del tejido empresarial.
Para Fenalco, el dilema central es evidente: mientras el Gobierno busca elevar el ingreso nominal, la economía enfrenta mayores riesgos de inflación, desempleo e informalidad. “Imponer un aumento de esta magnitud, es pan para hoy y hambre para mañana”, concluyó Cabal, al advertir que la sostenibilidad empresarial y el empleo formal quedan en entredicho.
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