
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, propuso que en la visita del presidente Gustavo Petro a la Casa Blanca, prevista para febrero, se incluya una agenda centrada en seguridad y lucha antidrogas. El planteamiento, resulta relevante porque anticipa tensiones políticas internas y posibles efectos económicos en cooperación internacional, inversión y estabilidad regional.
Cinco temas para Washington
En primer lugar, Rendón pidió poner fin a la “paz total” y reactivar órdenes de captura y extradiciones contra cabecillas de grupos armados, al advertir que “hoy los principales narcos se concentran en FARC, ELN y Clan del Golfo”. Además, propuso reactivar la fumigación aérea de cultivos ilícitos y ofreció a Antioquia como “plan piloto de una lucha real contra el narcotráfico”. A renglón seguido, incluyó la persecución a la minería ilegal —clave en la financiación criminal—, el fortalecimiento de operaciones militares contra estructuras armadas responsables de ataques recientes y, finalmente, la consolidación de seguridad con presencia integral del Estado y garantías para la Fuerza Pública. Según el mandatario, “está a prueba la real voluntad de Petro de combatir el narcotráfico y los grupos criminales”.
Choque político e implicaciones
Ante esta propuesta el diputado Manuel García, del Pacto Histórico, respondió con dureza al señalar: “Gobernador, dedíquese a gobernar a Antioquia. La política de seguridad liderada por usted es un fiasco, su agenda política y mediática es exclusivamente atacar al Presidente”.
Este cruce no es menor: de un lado, la agenda de Rendón apunta a restablecer cooperación con Estados Unidos en seguridad, con impactos potenciales en flujos de ayuda, control territorial y clima de inversión; del otro, el choque político refleja el dilema entre alinearse con exigencias internacionales de seguridad o sostener la estrategia actual del Gobierno nacional, con efectos directos sobre competitividad regional y estabilidad fiscal.
