El doble reto de los bancos de sangre: escasez de donantes y caja en rojo

Laura Piedrahita, directora del Banco de Sangre del Hospital San Juan de Dios de Rionegro, Foto Momento Emprendedor.

Los 12 bancos de sangre de Antioquia enfrentan hoy un doble reto de sostenibilidad: una disminución cercana al 30% en los donantes voluntarios y una cartera vencida que asciende a $26.000 millones, una combinación que obliga a optimizar recursos, priorizar pacientes y tomar decisiones críticas para garantizar la atención médica en el departamento.

La reducción de donantes voluntarios ha puesto en jaque la operación diaria de los bancos de sangre. Laura Piedrahita, directora del Banco de Sangre del Hospital San Juan de Dios de Rionegro, explicó que “la sangre es un líquido vital que no se puede comprar, negociar ni retribuir económicamente, porque es un bien común”, lo que convierte a la donación en el eje central del sistema.
Sin embargo, esta materia prima escasea. De acuerdo con David López, médico del Banco de Sangre de la Cruz Roja Antioquia, “el descenso de los donantes hoy llega casi al 30%”, una caída que impacta directamente la atención de pacientes con cáncer, enfermedades autoinmunes, complicaciones en el embarazo, recién nacidos y víctimas de accidentes de tránsito.

Priorizar vidas en medio de una caja en rojo

A esta presión operativa se suma la financiera. La cartera acumulada de los bancos de sangre en Antioquia ronda los $26.000 millones, en un sistema que opera con altos estándares de calidad, tecnología especializada y talento humano altamente calificado, lo que eleva los costos del servicio.
En este contexto, las decisiones se vuelven límite. “Si me llegan dos pacientes, tengo que darle la única unidad disponible al más grave; ahí empieza una lista de espera”, aseguró Piedrahita, quien advirtió que esta situación prolonga las estancias hospitalarias y afecta el desempeño general de los hospitales. Además, cada paciente requiere entre dos y tres unidades de hemocomponentes, lo que implica al menos cuatro donantes por persona; es decir, atender 1.000 pacientes demanda 4.000 donantes.

La ecuación crítica: O positivo y O negativo

El reto se concentra especialmente en dos grupos sanguíneos. Cada banco necesita 350 unidades mensuales de O positivo y 100 de O negativo, lo que significa que, en conjunto, los 12 bancos requieren 4.200 unidades de O positivo y 1.200 de O negativo cada mes. “El O positivo es el más frecuente y el más demandado, mientras que el O negativo, por su escasez, requiere una cultura permanente de donación”, explicó Piedrahita.
Por ello, los bancos hacen un llamado a la ciudadanía para donar de forma habitual en puntos como la Cruz Roja (Pasaje Astorga, Junín), el Hospital General de Medellín, San Vicente Fundación y el Hospital San Juan de Dios de Rionegro, recordando que las mujeres pueden donar cada cuatro meses y los hombres cada tres, una acción clave para sostener el sistema y evitar que la gestión de la sangre se convierta en una decisión de supervivencia.

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