
El Hay Festival Jericó 2026 cerró su octava edición en el suroeste antioqueño con un balance económico positivo: ventas de libros, ocupación hotelera superior al 90 % y la participación de 75 emprendimientos locales, consolidándose como un evento cultural con impacto directo en el comercio, el turismo y la economía creativa del territorio.
Durante tres días de programación, el festival reunió a cerca de 18.000 asistentes en casi 70 actividades realizadas en zonas urbanas y rurales de Jericó. Este flujo de visitantes se tradujo, además, en un impulso directo al comercio local y a los servicios turísticos. Comfama jugó un papel clave al entregar 1.200 bonos de lectura a sus afiliados por un valor de $30 millones, lo que permitió que las ventas de libros alcanzaran los $130 millones, fortaleciendo la cadena editorial y el acceso a la lectura. Así, el evento reafirmó su capacidad de convertir la conversación cultural en actividad económica medible.
Ideas, conversaciones y sostenibilidad cultural
En paralelo al impacto económico, el festival sostuvo una agenda de alto nivel con más de 30 invitados nacionales e internacionales que abordaron temas como inteligencia artificial, democracia, literatura y medioambiente. “La idea de encontrarnos cara a cara y conversar, de salir de la polarización en la que vivimos, es hoy más necesaria que nunca”, afirmó Cristina Fuentes La Roche, directora internacional del Hay Festival, al cierre del evento.
A su vez, la autora Karen Hao advirtió que “las conversaciones actuales sobre inteligencia artificial no reflejan lo que sucede tras bambalinas”, mientras que Carlos Granés y Bruce Mac Master coincidieron en la necesidad de fortalecer el debate público informado.
La Plaza Principal se consolidó como eje del impacto social del festival al albergar conversaciones abiertas, cine y conciertos gratuitos que ampliaron el acceso ciudadano a la programación cultural. Allí participaron Andrea Díez Cardona, José Carlos Cueto, Mauricio Silva Guzmán, John Alex Toro, César Betancur “Pucheros” y Juan Luis Mejía, junto con presentaciones musicales de Suramérica y Puerto Candelaria.
Además, el festival fortaleció el talento local y la formación cultural: agrupaciones del territorio como Danzama y Zero Es3 llegaron a tarima tras convocatorias regionales con 21 propuestas, mientras cerca de 40 jóvenes del suroeste antioqueño participaron en procesos formativos del Jardín de las Ideas y talleres musicales, reforzando capacidades creativas y liderazgo cultural con impacto de mediano plazo en la economía cultural regional.
