
Con esa frase, Lina Bustamante resume la filosofía con la que dirige esta empresa fundada en los años setenta y que hoy prepara su expansión de la marca Belife para 2026, en medio de mayores costos laborales, aranceles y presión cambiaria.
La historia de Creytex comenzó cuando los padres de Lina , emprendedores con bajos recursos, iniciaron con camisetas y lograron como primer gran cliente a El Éxito. “Empezaron soñando y les llegó un pedido tan grande que no sabían cómo responder”, recuerda la gerente, al relatar el origen de una compañía que hoy cumple 55 años. Bustamante valora mucho al Éxito «porque nos preparó para el mundo exigiéndonos calidad».
Tras la muerte de su padre a los 53 años, esta ingeniera textil asumió la dirección con 27. “Mi mamá me dijo: tú eres capaz”, afirma. Desde entonces, lideró un proceso de profesionalización técnica, con énfasis en fibras, mezclas y desarrollo de telas, que sentó las bases del actual modelo integrado.
Un modelo productivo con dos motores
Hoy, Creytex es una empresa de integración vertical: controla toda la cadena, desde la tejeduría, corte y confección hasta la estampación y distribución. “Hacemos desde la tela hasta la prenda lista”, explica Bustamante. Este modelo integra exportaciones en paquete completo a Estados Unidos con el desarrollo de su marca propia, Belife, en Colombia y la región.
Ese equilibrio permitió cerrar 2025 con crecimiento. “Crecimos 20% en ventas”. La clave estuvo en la diversificación de mercados, automatización y mejoras de eficiencia operativa. El 50% de las ventas de la compañía son exportaciones y el otro 50% de Belife en mercados nacionales e internacionales.
Expansión en un entorno de presión de costos
Para 2026, la empresa planea abrir cuatro tiendas propias de Belife en Colombia y llegar a 20 en tres años. La expansión ocurre en un contexto complejo. “La primera decisión que tomamos fue asumir nosotros el arancel y el dólar, porque es más importante no perder un cliente”, explicó, al referirse a las tensiones comerciales con Estados Unidos.
Una de las decisiones más difíciles que tomó Lina, fue recortar personal, ya que detrás de cada despido hay una historia, reconoce. “De 400 personas solo despedimos a 22, y dije que no habría ni un despido más”. A quienes permanecieron, les pidió un compromiso distinto: “los que quedamos debemos trabajar con el alma y el corazón”. En paralelo, la empresa inició nuevas contrataciones directas y programas de capacitación ligados a automatización para sostener productividad y preservar empleo.
Cultura organizacional como ventaja competitiva
Creytex produce hoy para universidades y ligas deportivas de béisbol de Estados Unidos, fabrica uniformes para el América de Cali y desarrolla merchandising para J Balvin. “No es simplemente hacer una camiseta”, afirma la gerente, al destacar el valor agregado en diseño, telas diferenciadas y procesos especiales.
Ese recorrido explica su énfasis en liderazgo. “Mi propósito es que aquí la gente trabaje feliz”, recalca, al señalar que compromiso, formación y sentido de pertenencia son claves para sostener competitividad en un sector intensivo en mano de obra.
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