
Carlos Naranjo anunció su aspiración al Senado de la República para las elecciones legislativas de 2026, con el respaldo de sectores políticos y una agenda centrada en transparencia, desarrollo económico y fortalecimiento institucional, según un boletín oficial de campaña. La candidatura busca posicionarse como una alternativa de renovación frente a los partidos tradicionales.
La candidatura de Carlos Naranjo se presenta como una opción alineada con la llamada “nueva política”, enfocada en la reducción de prácticas clientelistas, el fortalecimiento del control fiscal y la modernización del Estado. Su propuesta apunta a recuperar la confianza ciudadana en el Congreso mediante reformas orientadas a la transparencia y la eficiencia legislativa.
Naranjo cuenta con experiencia en gestión pública y liderazgo institucional, respaldada por su formación como psicólogo y publicista, así como por su labor en Teleantioquia, donde ha participado en procesos de comunicación estratégica y construcción de contenidos de impacto público.
Su campaña destaca este recorrido para sustentar su capacidad técnica, comprensión del comportamiento ciudadano y conocimiento del funcionamiento del Estado. En comparación con otras candidaturas emergentes, su perfil combina trayectoria administrativa, experiencia en medios y un discurso de renovación política.
El candidato, cuenta con el aval de los partidos MIRA, Dignidad y Nuevo Liberalismo, tres colectividades que han impulsado una agenda de renovación política, ética pública y fortalecimiento institucional. Su enfoque legislativo tendrá varios ejes entre ellos: el fortalecimiento de la lucha contra la corrupción, con propuestas para aumentar los controles, endurecer las sanciones y mejorar la vigilancia sobre el uso de los recursos públicos. El segundo eje se enfoca en el impulso al desarrollo económico y la generación de empleo, con medidas orientadas a promover el emprendimiento, la productividad y el crecimiento regional. El tercero apunta al refuerzo de la seguridad ciudadana y la institucionalidad, como condición para atraer inversión, garantizar estabilidad social y fortalecer la confianza en el Estado.

