
La decisión del Consejo de Estado de suspender provisionalmente el Decreto del Salario Minimo Vital, activó de inmediato la respuesta de varios candidatos presidenciales y reabrió el debate sobre empleo, informalidad y carga tributaria. La medida resulta relevante porque impacta directamente a millones de trabajadores y redefine el discurso económico en plena antesala electoral.
En primer lugar, Abelardo De La Espriella defendió la estabilidad del ingreso base y pidió alivios al sector productivo: “El salario mínimo no se puede bajar. Lo que hay que hacer es bajarle los impuestos a los empresarios, para nivelar la situación económica actual y proteger el empleo”. A su vez, Sergio Fajardo criticó al Ejecutivo y exigió mayor planeación: “No queremos más improvisaciones del Gobierno. En Colombia todos deben tener un salario digno, para tener una vida digna, no solo con el salario mínimo, también con oportunidades para los trabajadores informales y los emprendedores. Presidente, haga las cosas bien, no improvise más”.
Impuestos, informalidad y el pulso por el empleo
Juan Carlos Pinzón puso el foco en la informalidad, que ronda el 60% del mercado laboral, y aseguró: “El salario mínimo, independiente del valor, no le alcanza a las familias para vivir. Mucho menos para el 60% que están en la informalidad y ganan menos que eso. Mi gobierno estará enfocado en educación para generar oportunidades y seguridad que permita inversión para crear empleos formales”. En la misma línea proempresa, Paloma Valencia propuso una reducción agresiva de impuestos: “Nuestra propuesta es clara: Bajar drásticamente los impuestos para que los empresarios tengan con qué pagar buenos salarios. No más impuestos para un Estado que se gasta el 45 por ciento del PIB, en burocracia y corrupción”.
Mientras tanto, desde el bloque oficialista, Roy Barreras politizó el fallo al afirmar: “El Consejo de Estado tumbando el salario mínimo vital es el mejor jefe de debate del Presidente Petro y del progresismo que saldrá a marchar en defensa de sus derechos y de una vida más digna”, en referencia directa al presidente Gustavo Petro. Así, el fallo no solo tiene efectos laborales, sino que también reconfigura la narrativa de campaña entre quienes priorizan alivios fiscales y quienes impulsan mayor intervención estatal.
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