
Las tarjetas electorales de las consultas presidenciales del 8 de marzo, que no sean solicitadas por los ciudadanos serán destruidas al cierre de la jornada. Así lo confirmó el delegado en lo Electoral, Jaime Hernando Suárez, quien además precisó que las tarjetas no marcadas e introducidas en las urnas sí serán contabilizadas como votos no marcados. El procedimiento se aplicará en todos los puestos de votación del país una vez cierren las urnas a las 4 de la tarde.
Según detalló Suárez, tras el cierre, los jurados deben inutilizarlas y depositarlas en el sobre negro destinado a documentos inservibles. Este protocolo responde a un hecho estructural: en Colombia no vota el 100% del censo electoral, por lo que siempre quedan tarjetas sobrantes.
Otras opciones
En contraste, cuando un ciudadano solicita la tarjeta, entra al cubículo y decide no marcarla, pero la deposita en la urna, esta se cuenta dentro del total de votos. “Si una tarjeta electoral es solicitada y la introduce en la urna, esta tarjeta electoral es contada como un voto y se tiene como un voto no marcado”, precisó el delegado. Es decir, no se destruye, sino que incide en las estadísticas finales de participación.
Existe un tercer escenario: cuando el elector devuelve la tarjeta sin usar al jurado. En ese caso, el funcionario debe marcarla como inservible y destruirla. “El jurado tiene la instrucción y la obligación legal de ponerle inservible y depositarla en el sobre negro de inservibles”, enfatizó Suárez. Así, la autoridad electoral diferencia entre tarjetas no reclamadas, votos no marcados y documentos anulados antes de ingresar a la urna.
En términos prácticos, esta distinción impacta las cifras oficiales de participación y el cálculo de resultados. Mientras los votos no marcados se suman al total depositado, las tarjetas destruidas no entran en el conteo.
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