Tranvía cumple 10 años y alcanza 83 millones de viajes

65.000 personas se transportan a diario en el Tranvía de Ayacucho.

El Tranvía de Ayacucho cumple hoy 31 de marzo diez años de operación, desde su puesta en marcha en 2016 en Medellín, consolidándose como un eje de movilidad e integración urbana para la zona centrooriental de la ciudad. En esta década, la línea T ha movilizado 83 millones de pasajeros, con un promedio cercano a 65.000 usuarios diarios, lo que evidencia su papel en la conectividad de las comunas 8, 9 y 10 y en la transformación del corredor de Ayacucho.

Infraestructura que integra territorios

La operación del sistema se soporta en 7 paradas y 2 estaciones, que facilitan la integración con otros modos del sistema Metro: el Metrocable línea M en Miraflores, la línea H en la estación Oriente, además de las líneas A y B del metro en San Antonio y la línea 2 de buses en la parada San José. A su vez, la flota está compuesta por 12 vehículos tranviarios con capacidad para 310 pasajeros cada uno, que recorren 4,2 kilómetros del corredor, una infraestructura que además impulsó la revitalización urbana y comercial del tradicional sector de Ayacucho.

Diez años de operación y retos de cultura ciudadana

En términos operativos, el sistema también refleja su escala en cifras acumuladas. En estos diez años, los tranvías han recorrido más de 5,1 millones de kilómetros, una distancia equivalente a 129 vueltas completas alrededor de la Tierra. Al respecto, el gerente del Metro de Medellín, Tomás Elejalde, destacó que “en estos 10 años nuestros tranvías han dado a casi 130 vueltas a la tierra, cada viaje que hacen ustedes en nuestros vehículos es una confirmación de que estamos ayudando entre todos a conectar sueños con oportunidades de empleo, trabajo y educación para las personas del centro oriente de Medellín”.

Movilidad sostenible y corresponsabilidad ciudadana

Además de su aporte a la movilidad sostenible, el tranvía introdujo una tecnología particular en la región, pues combina neumáticos con un riel central, lo que le permite superar pendientes pronunciadas en el corredor. Sin embargo, su operación también implica desafíos: a diferencia de otros sistemas férreos, comparte espacio con peatones, motociclistas y otros actores viales, lo que exige mayor corresponsabilidad ciudadana y refuerza las campañas pedagógicas del Metro.

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