
Hidroituango obtuvo la autorización de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), para realizar la poda de vegetación y avanzar en el llenado del embalse, en un momento clave previo al fenómeno de El Niño. La decisión permitirá subir a la cota 420 y ampliar la capacidad de almacenamiento de agua, cuando el embalse se encuentra en 53%.
La medida llega a menos de dos meses de un fenómeno climático que, según el gerente Alejandro Arbeláez, será intenso. “Necesitamos llenar los embalses con sentido de urgencia”, afirmó, al destacar que Colombia depende mayoritariamente de la generación hídrica. En esa línea, insistió en que el país debe combinar generación hidroeléctrica con térmica para reducir la presión sobre los embalses.
De hecho, el directivo explicó que actualmente solo el 25% de las termoeléctricas están operando. Por ello, propuso activarlas para facilitar el almacenamiento de agua antes de julio. Sin embargo, advirtió que persisten limitaciones financieras, debido a deudas billonarias del Gobierno con el sector energético.
Aval ambiental y retos operativos
Hasta hace pocos días, la principal restricción era la exigencia de remover una capa vegetal para elevar el nivel del embalse, proceso que tomaría entre tres y cuatro meses. “Hoy no podemos llenar el embalse más allá del 53%, mientras tanto, estamos vertiendo agua que será necesaria en el próximo semestre”, había señalado Arbeláez.
No obstante, tras varias reuniones técnicas, EPM sustentó la necesidad de priorizar la seguridad hídrica. En ese contexto, el gerente de EPM, Jhon Maya, confirmó que la ANLA otorgó la autorización para la poda, lo que destraba el proceso de llenado. Con ello, se abre la posibilidad de aprovechar el 47% restante del embalse en un momento crítico.
Maya explicó que, antes de la contingencia del proyecto, se había iniciado el aprovechamiento forestal, es decir, la poda de árboles en la zona. Sin embargo, tras la emergencia, estas actividades se suspendieron y no se pudieron retomar. Ahora, ocho años después, y ante la necesidad de subir a la cota 420 para alcanzar la operación plena y una mayor eficiencia de la hidroeléctrica —como lo permite la licencia original—, surgieron diferencias en la interpretación de los requisitos ambientales.
“Había una interpretación distinta por parte de la autoridad ambiental. La ANLA inicialmente no autorizaba la remoción de vegetación en cerca de 65 hectáreas que ya habían sido intervenidas, pero demostramos que esto estaba contemplado en la licencia original y finalmente se otorgó la autorización para llegar a la cota 420”, aseguró Maya.
A pesar del avance, Arbeláez insistió en que las decisiones deben responder a criterios técnicos. “Apelo a la buena disposición de la ANLA y al rigor técnico. Las decisiones deben ser ajenas a consideraciones ideológicas”, afirmó, al tiempo que reiteró que la urgencia es garantizar la energía durante El Niño.
Riesgo energético y señal al mercado
En paralelo, el gerente de Hidroituango, advirtió sobre los riesgos que enfrenta el sistema si no se toman medidas complementarias. “Estamos expuestos a un apagón técnico, un apagón económico y un apagón por ineficiencia en el uso del agua”, explicó, al insistir en la necesidad de asegurar mantenimiento, pagos y consumo responsable.
Asimismo, enfatizó que el apagón sería ideológico. “Se ha estigmatizado la generación hidroeléctrica, especialmente Hidroituango, que es el activo energético más importante del país”, afirmó. Según su visión, el riesgo no es solo operativo, sino también de enfoque en la política energética.
Además, recordó que el sistema eléctrico colombiano ha sido robusto por más de 30 años, tras el apagón de los años 90s. Sin embargo, advirtió que el país enfrenta un fenómeno más severo con menor preparación y con decisiones que aún están en proceso de ejecución.
Clave para evitar un apagón
En síntesis, la autorización de la ANLA cambia el panorama para Hidroituango y fortalece su papel en la respuesta al fenómeno de El Niño. No obstante, el reto persiste: llenar el embalse a tiempo, coordinar el uso de térmicas y resolver las limitaciones financieras será determinante para evitar riesgos en el suministro eléctrico durante el segundo semestre.
