
La 67ª ExpoInternacional Equina Feria de las Flores, que se realizará entre el 4 y el 8 de agosto en Rionegro (Antioquia), reunirá a más de 750 caballos, 200 empresas expositoras, cerca de 100 criaderos y más de 25.000 visitantes, consolidándose como la principal vitrina del Caballo Criollo Colombiano en Latinoamérica. Más allá de la competencia, el evento evidencia el peso económico de un sector que aporta $6 billones a la economía nacional, representa el 0,6 % del PIB agropecuario, registra más de 54.000 criaderos, cuenta con 300.000 ejemplares y genera alrededor de 480.000 empleos entre directos e indirectos.
La feria también tendrá un impacto directo sobre la economía regional. La organización proyecta una derrama económica de US$12 millones para Antioquia gracias al incremento en la ocupación hotelera, el transporte, la gastronomía, el comercio y la contratación de servicios. Durante el montaje y la operación del evento se crearán cerca de 500 empleos directos, mientras que empresas dedicadas a la nutrición animal, medicina veterinaria, talabartería, maquinaria, vehículos, joyería, moda y accesorios aprovecharán este escenario para generar nuevos negocios. Además, llegarán ejemplares provenientes de Antioquia, Cundinamarca, Valle del Cauca, Santander, la región Caribe, Puerto Rico y Estados Unidos, fortaleciendo el posicionamiento internacional del país en esta industria.
Según Luis Eduardo Escobar, gerente de Asdesilla, «la ExpoInternacional Equina Feria de las Flores representa mucho más que una competencia. Es el escenario donde se encuentra una industria que genera empleo, impulsa empresas, fortalece el turismo y proyecta al Caballo Criollo Colombiano ante el mundo». El directivo destacó que durante 67 años el evento ha evolucionado hasta convertirse en la competencia más importante de Latinoamérica para esta raza. Asimismo, recordó que el propósito de Asdesilla es promover, incentivar y proteger la crianza del Caballo Criollo Colombiano.
En esta feria el caballo es el rey, por ello, cada ejemplar recibe atención veterinaria permanente, zonas de entrenamiento, técnicos especializados, ambulancia equina y pesebreras con iluminación y cubierta, permitiendo que el público conozca de cerca esta especie en condiciones de bienestar y manejo responsable.
Una cadena productiva que va mucho más allá de la venta de caballos
Escobar explicó que el verdadero impacto económico no radica en la compraventa de ejemplares, sino en toda la cadena productiva que gira alrededor del caballo: alimentación, suplementos, servicios técnicos, veterinarios, herreros y demás profesionales. A ello se suman disciplinas como el salto y el polo, además de una creciente actividad exportadora que alcanza 1.200 caballos al año. El Oriente antioqueño se ha consolidado como uno de los principales centros de crianza y entrenamiento gracias a su calidad genética, condiciones climáticas y costos competitivos, ya que mantener un caballo en Colombia cuesta entre US$500 y US$700 mensuales, frente a más de US$2.000 en Estados Unidos.
El crecimiento del sector también enfrenta desafíos. El gerente de Asdesilla señaló que uno de los principales retos es la falta de escenarios especializados para eventos de esta magnitud, debido a que muchos recintos han sido destinados a otras actividades. «Lo que buscamos es que estos escenarios sean desarrollados mediante alianzas público-privadas o cuenten con apoyo gubernamental», indicó, al explicar que garantizar el bienestar de entre 600 y 700 caballos durante una feria exige inversiones significativas en infraestructura y logística.
La 67ª ExpoInternacional Equina Feria de las Flores demuestra que el Caballo Criollo Colombiano dejó de ser únicamente un patrimonio cultural para consolidarse como una industria que impulsa el empleo, el turismo, las exportaciones y el desarrollo rural.
