
El nuevo Gobierno de Colombia, encabezado por el presidente Abelardo De La Espriella, inicia su mandato con cuatro retos económicos principales: recuperar el crecimiento, mejorar la calidad del empleo, contener la inflación y fortalecer las finanzas públicas. Así lo advierte ANIF en su comentario económico , en el que señala que la economía mantiene un crecimiento por debajo de su potencial y que la inversión continúa rezagada. El organismo plantea que estos desafíos condicionarán el margen de maniobra de la administración durante los próximos cuatro años.
Inversión y empleo, los primeros desafíos
En materia de crecimiento, ANIF destaca que la recuperación ha estado impulsada principalmente por el consumo de los hogares, que representa 52,5% del PIB, mientras la inversión tiene una participación de 11,5%. Además, la menor participación de la industria y la construcción, junto con una mayor dependencia de las importaciones, limita la capacidad de elevar la productividad. Por ello, el organismo considera necesario generar condiciones que incentiven la inversión y reactiven sectores estratégicos.
El segundo reto está en el mercado laboral. Aunque el desempleo continúa descendiendo, ANIF advierte que la informalidad permanece cercana a 55% de los ocupados y que la participación laboral sigue por debajo de los niveles anteriores a la pandemia. A esto se suma la compresión salarial asociada al incremento de 23% del salario mínimo, que concentra a 4,7 millones de asalariados exactamente en ese nivel de remuneración. Según ANIF, esta situación limita el crecimiento de los ingresos laborales y reduce los incentivos para la formalización y el aumento de la productividad.
Inflación y deuda reducen el margen de maniobra
El tercer frente será la inflación. En julio de 2026, la variación anual llegó a 6,03%, por encima de la meta de 3% del Banco de la República, impulsada principalmente por los servicios y los alimentos. ANIF también identifica riesgos asociados con El Niño, debido a su potencial efecto sobre los precios de los alimentos y la energía. Por esta razón, la política monetaria podría mantenerse restrictiva, reduciendo el espacio para recortar las tasas de interés y estimular la actividad económica.
Finalmente, las finanzas públicas representan, según ANIF, el mayor desafío. El Gobierno comienza con un déficit fiscal elevado y una deuda superior a 58% del PIB, mientras la persistencia de déficits primarios dificulta estabilizar la trayectoria de la deuda. En consecuencia, el organismo considera que avanzar hacia una “consolidación fiscal creíble” será determinante para recuperar la confianza de los inversionistas, preservar la estabilidad macroeconómica y crear condiciones para un crecimiento sostenido.
