
El Gran Pacto por la Seguridad Hídrica de Medellín, tendrá una vigencia inicial de 10 años y revisará sus metas cada dos años. Firmado en el marco del Medellín Climate Week Biodiversity 2026, el acuerdo busca coordinar a entidades públicas, empresas, universidades, organizaciones ambientales y comunidades para proteger las cuencas que abastecen de agua a la ciudad y otros territorios. La siguiente etapa será definir compromisos verificables, responsables, indicadores y cronogramas para ejecutar el Plan de Seguridad Hídrica Territorial.
La iniciativa concentrará sus acciones en las cuencas de los ríos Aburrá, Grande, Negro y Arma, con medidas que abarcan la conservación y restauración de ecosistemas, el uso eficiente y el acceso equitativo al agua, la calidad del recurso y el saneamiento. También contempla adaptación al cambio climático, gestión del riesgo, educación ambiental, participación ciudadana, financiación sostenible e incentivos para quienes contribuyen a proteger las fuentes hídricas. El objetivo es conectar a los territorios que conservan el agua con aquellos que dependen de ella, mediante responsabilidades compartidas y acciones de largo plazo.
“La variabilidad climática nos reta en lo cotidiano. Comprenderlo y aplicar las acciones esenciales es parte fundamental de este pacto”, afirmó Marcela Ruiz Saldarriaga, secretaria de Medio Ambiente de Medellín. La funcionaria destacó la importancia de articular las capacidades de la empresa privada, la academia, la ciudadanía y la Alcaldía para fortalecer la adaptación y la resiliencia.
Por su parte, María Claudia de la Ossa Posada, directora ejecutiva de CuencaVerde, señaló que el acuerdo busca “llevar a realidades, acciones de protección, de restauración, de monitoreo, de educación ambiental”. CuencaVerde ejercerá la secretaría técnica y convocará un comité asesor, presidido por un representante del Distrito, además de mesas técnicas para cada eje estratégico. Los firmantes deberán incorporar la seguridad hídrica en sus decisiones, compartir información y aportar capacidades, recursos o acciones.
De los compromisos a los resultados medibles
El pacto parte de avances reportados por las iniciativas de conservación: cerca de 6.800 hectáreas han sido objeto de acciones de conservación y restauración; se han sembrado más de 300.000 árboles y protegido más de 1.000 nacimientos de agua. También se han suscrito 650 acuerdos voluntarios de conservación, cerca de 1.000 familias se han vinculado a las acciones en las cuencas y se han realizado más de 2.000 encuentros de educación ambiental y gobernanza.
A esto se suma una red de monitoreo hídrico en 70 puntos de las cuencas abastecedoras de los embalses Riogrande II y La Fe, que suministra información para orientar decisiones.
Como punto de partida operativo, el Plan Táctico de Seguridad Hídrica contempla tres líneas estratégicas y 16 acciones tácticas de alta prioridad: gestión del conocimiento e inteligencia socioecológica; articulación multisectorial para la gobernanza multinivel; e intervenciones con propósito y retorno. Ahora, las mesas técnicas deberán traducir estos ejes en metas, indicadores y plazos que permitan evaluar los avances.
