
Afinia, la filial de distribución y comercialización de energía del Grupo EPM en la región Caribe, necesita cerca de $800.000 millones antes de finalizar 2026 para atender sus compromisos inmediatos. La compañía registra un déficit de caja estimado en $1 billón anual, una presión financiera que obliga a buscar soluciones para evitar retrasos en los pagos a los generadores de energía y reducir el riesgo de afectaciones en la continuidad del servicio. El problema no solo compromete la operación de la empresa, sino que también genera preocupación por sus repercusiones en las cuentas del Grupo EPM y, por esa vía, en los recursos que recibe Medellín.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, cuestionó la adquisición de la compañía y atribuyó sus dificultades a decisiones de administraciones anteriores. “EPM y Medellín están pagando los platos rotos como resultado de la corrupción de los hermanitos Q, y de parte del gobierno anterior de Medellín con Afinia”, afirmó.
Además, advirtió sobre las consecuencias para las finanzas municipales: “Estamos buscando salidas que no afecten definitivamente de una manera tan grave las finanzas de EPM y de Medellín”. Estas declaraciones corresponden a la posición del mandatario; las responsabilidades por presuntos hechos de corrupción deberán establecerse mediante las investigaciones y decisiones de las autoridades competentes. Gutiérrez también señaló que el fenómeno de El Niño podría agravar los resultados de EPM por sus efectos sobre la generación de energía y los precios del mercado.
El costo de Afinia y la presión sobre las transferencias
Por su parte, John Alberto Maya Salazar, gerente general de EPM, calificó la adquisición de Afinia como “el peor negocio que ha hecho EPM en su vida”. Según explicó, durante el último año la compañía ha tenido que realizar transferencias del orden de $1,5 billones para respaldar a la filial, recursos que, de acuerdo con su declaración, han afectado las finanzas del grupo empresarial.
Maya también advirtió sobre el efecto del fenómeno de El Niño: la sequía y los precios elevados de la energía en bolsa, frente a los valores pactados en contratos de largo plazo, generan desbalances que presionan los resultados del negocio energético. El gerente sostuvo que EPM busca alternativas con proveedores, parlamentarios, gobernadores y otros actores del sector para encontrar “una solución de fondo” y evitar medidas temporales que no resuelvan el problema estructural.
La situación tiene implicaciones para Medellín porque las transferencias de EPM contribuyen a financiar el presupuesto municipal. Si los resultados del grupo se deterioran, la disponibilidad de recursos para el municipio podría verse afectada, aunque el impacto concreto dependerá de las utilidades, las decisiones financieras y las transferencias efectivamente aprobadas.
Además, la continuidad de los pagos a los generadores es relevante para la estabilidad de la cadena energética: Maya advirtió que las dificultades financieras de empresas que representan una parte importante de la demanda nacional podrían generar consecuencias para el sistema. En agosto de 2026, EPM informó sobre el perfeccionamiento de la escisión entre Caribemar de la Costa, operadora de Afinia, y Atenea, operación que permitirá a esta última entrar al mercado de distribución y comercialización de energía en Cesar.
