
ALMA Air entra desde este mes, en su fase final de preparación para iniciar operaciones en Colombia, con Medellín (aeropuerto Olaya Herrera) y Cartagena (Rafael Núñez) como sus dos primeras bases. El anuncio marca el regreso de los hidroaviones al país y resulta clave porque abre una nueva modalidad de conectividad aérea y fluvial, enfocada en turismo regional y acceso rápido a destinos hoy limitados por infraestructura terrestre.
Actualmente, la aerolínea avanza en el proceso de certificación AOC con Aerocivil, mientras coordina con Dimar y autoridades locales los protocolos ambientales y de seguridad. En paralelo, prepara su flota y capacita a sus pilotos en Florida. “El regreso de los hidroaviones a Colombia está cada vez más cerca. En ALMA nos encontramos en los últimos meses del proceso de certificación con Aerocivil, asegurando las instalaciones tanto en Medellín como en Cartagena, así como preparando los aviones con los procedimientos de mantenimiento más rigurosos”, afirmó Rupert Stebbings, CEO de ALMA Air.
Rutas cortas, impacto largo
A partir de estas dos ciudades, ALMA Air, desplegará una red que conectará destinos como Guatapé, Ayapel, Mompox, el Pacífico y, desde el Caribe, puntos como Múcura y Barú, reduciendo tiempos de viaje de horas a minutos. Mientras tanto, la compañía mantiene conversaciones con Barranquilla como posible tercera base estratégica. Este modelo apunta a dinamizar economías locales, fortalecer el turismo sostenible y atraer inversión privada en regiones históricamente aisladas.
Además del componente logístico, la aerolínea apuesta por hidroaviones de menor impacto ambiental, lo que amplía la oferta turística sin exigir grandes obras de infraestructura. Para inversionistas y operadores turísticos, el proyecto abre oportunidades en transporte regional, experiencias premium y encadenamientos productivos en hotelería, gastronomía y servicios locales.
