
Uno de los desfile más esperado de la Feria de las Flores, que mezcla mecánica, historia y cultura, reunirá este año cerca de 390 vehículos fabricados entre 1900 y 1990. El evento se realizará el jueves 7 de agosto a las 10:00 a. m., partiendo desde la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) hasta la Universidad EAFIT. Será un recorrido de 17 kilómetros en el que los asistentes podrán ver desde modelos de 1990 hasta auténticas joyas mecánicas de principios del siglo XX. Esta será la edición número 28 del tradicional Desfile de Autos Clásicos y Antiguos, bajo el lema “Eterna primavera sobre ruedas”.
El homenaje este año estará centrado en los vehículos familiares, como los station wagons, camperos de cuatro puertas y sedanes de gran tamaño, que marcaron época entre las décadas del 50 y 60. “Queremos rendir tributo a esos vehículos que acompañaron el crecimiento de nuestras familias, cuando eran numerosas y necesitaban espacio para los hijos, las maletas y la vida en movimiento”, afirmó Carlos Alberto García Restrepo, director operativo del desfile. Así mismo, se dará relevancia a los autos militares, los recién restaurados y a los ejemplares provenientes de otras ciudades del país, como Bogotá, Cali, Pereira y Bucaramanga.
Entre motores y flores: la novedad 2025
Una de las grandes apuestas este año será “Entre motores y flores”, una muestra multisensorial organizada por el Museo del Transporte de Antioquia y la UPB, que se llevará a cabo del 7 al 10 de agosto en el polideportivo del campus Laureles. Allí se exhibirán unos 20 vehículos históricos —incluyendo uno de los papamóviles usados por el Papa Francisco durante su visita a Colombia— completamente restaurado para esta edición. “Este Chevrolet Traverse 2017 es uno de los tres papamóviles que existen en Colombia y el único que se encuentra en óptimas condiciones para rodar”, destacó Santiago Pareja Echeverry, director de la Fundación Museo del Transporte de Antioquia.
Entre los modelos más llamativos también se encuentra un Jeep Comando de 1968, utilizado por el Papa Pablo VI, que representa un homenaje a la industria automotriz y su influencia en eventos históricos. Cada vehículo estará acompañado por maniquíes vestidos con trajes de época, diseñados por estudiantes de Diseño de Vestuario de la UPB, lo que convierte la experiencia en una inmersión completa al pasado, donde convergen diseño, ingeniería y cultura.
Más allá del valor emocional y estético, este desfile también tiene implicaciones económicas y formativas. Según Santiago Acosta Maya, vicerrector general de la UPB, ser sede de salida del desfile “es tener en un solo lugar parqueada la historia de la ingeniería mecánica, eléctrica y química. Es un ecosistema donde se conectan el rigor técnico con el humanismo y la ética, lo cual inspira a estudiantes, investigadores y empresarios”. Por otra parte, la puesta en marcha de estos eventos fortalece la economía naranja, fomenta el turismo especializado y dinamiza sectores como la restauración automotriz, la moda y el diseño.
Entre tanto, el desfile y su agenda paralela consolidan a Medellín como un epicentro de encuentros que combinan tradición, sostenibilidad y tecnología. Cada vehículo representa una narrativa familiar, industrial y cultural, y su exposición abre espacios para el emprendimiento, la inversión y la transferencia de conocimiento. La mezcla entre pasión por los autos, historia, ingeniería y moda convierte a esta “eterna primavera sobre ruedas” en mucho más que una atracción: es una plataforma de impacto económico y social en pleno corazón de Antioquia.
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