
Más de 4.000 empresarios en Colombia, han participado en el programa internacional MBA Acelera, una iniciativa que, a la fecha, ha impactado a más de 6.500 empresarios en cuatro países —incluido Colombia— y ha contribuido al fortalecimiento de más de 34.000 empleos, además de la creación de 16.000 nuevos puestos de trabajo. El programa se desarrolla en ciudades como Bogotá, Cali, Buenaventura y Medellín, así como en subregiones de Antioquia, con un enfoque en micro y pequeñas empresas.
En ese sentido, las compañías que hacen parte del programa registran, en promedio, incrementos del 40% en ventas y del 30% en generación anual de empleo, junto con avances en formalización laboral y gestión estratégica. Este resultado, según explica Belén Valenzuela, de la Fundación del Valle, responde a un proceso de transformación interna en las empresas: “al empresario lo que le estaba pasando, es que realmente son gente muy intuitiva”, pero sin información clara para decidir. En esa línea, detalla que el programa les permite entender cuál es su modelo de negocio, cuál es su valor diferencial” y, sobre todo, organizar sus finanzas y operaciones. Así, agrega, pasan de una gestión desordenada a tomar decisiones basadas en datos, lo que se traduce en mejoras directas en ventas y sostenibilidad.
Además, el MBA Acelera —impulsado por la organización belga ACTEC y la española Fundación del Valle, en alianza con Interactuar, Fundación Carvajal y Fundación Grupo Social— ofrece formación práctica en finanzas, planeación, liderazgo y gestión comercial. Este enfoque busca cerrar brechas estructurales en las pymes, facilitando la toma de decisiones con base en datos y mejorando su competitividad en mercados cada vez más exigentes.
Recursos y transformación empresarial
Por otra parte, el modelo se apalanca en una red internacional presente en Guatemala, Colombia, El Salvador y Kenia, lo que ha permitido movilizar más de 20 millones de euros con el respaldo de 30 aliados. Esta articulación entre cooperación internacional, sector privado y fundaciones ha sido clave para escalar el programa y adaptar sus metodologías a distintos contextos productivos. Además, el componente de inclusión es relevante: el 47% de los participantes son mujeres, cifra que asciende al 77% en los semilleros empresariales.
Desde la perspectiva institucional, Daniel Turiel, director ejecutivo de ACTEC, señala que el enfoque del programa rompe paradigmas: “Proponemos un cambio de mentalidad. En lugar de ver empresarios con problemas, vemos empresarios con potencial capaces de transformar su entorno”. En la misma línea, Belén Valenzuela, explica el origen del modelo: “nace de un cambio de mirada y de pensar que dentro de esa gente había gente superpotente que realmente iban a ser los que iban a generar ese trabajo y esa riqueza en el país”.
Asimismo, Valenzuela detalla que el crecimiento en ventas y empleo responde a un proceso de ordenamiento empresarial: “les hacemos el orden en lo financiero, en la producción, en los recursos humanos y pasan de decisiones intuitivas a decisiones basadas en datos”. Según explica, muchos empresarios desconocían sus costos o su propuesta de valor, lo que limitaba su rentabilidad. “A mí me ha cambiado la visión”, relatan participantes, tras identificar incluso productos que generaban pérdidas.
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