
Invertir en startups implica asumir un riesgo elevado, pero con posibilidad de retornos exponenciales. Así lo explicó Daniel Ospina, cofundador y general partner de Pygma, en dialogo con Momento Emprendedor, donde detalló cómo la aceleradora ha canalizado cerca de US$40 millones hacia emprendimientos tecnológicos, principalmente del sector fintech, con operaciones en América Latina y conexión con mercados como Nueva York y San Francisco.
Ospina, señaló que el atractivo de estas inversiones no radica en la certeza, sino en el potencial. “Hacer una startup es de las cosas más riesgosas que uno puede hacer estadísticamente, es muy difícil que una startup triunfe”, afirmó. Sin embargo, el modelo se sostiene en que pocas compañías exitosas compensan múltiples fracasos, lo que explica el interés del capital de riesgo en este tipo de activos.
Además, la aceleradora ha acompañado a 148 empresas en 17 países, donde Colombia concentra el 35% del portafolio y México el 20%. Este alcance regional confirma que el interés por startups no es aislado, sino parte de una tendencia estructural en el ecosistema emprendedor.
Fintech concentra el capital
Por otra parte, Pygma decidió enfocarse en las fintech, tras identificar que este sector lidera la atracción de inversión en la región. “Nos dimos cuenta que las startups más destacadas del portafolio eran fintech y es lo que más moviliza capital de riesgo”, explicó Ospina. Esta especialización les ha permitido mejorar la calidad de oportunidades y atraer inversionistas.
En promedio, las startups que participan en el programa levantan cerca de US$400.000 en un proceso que incluye 12 semanas de aceleración y una fase posterior. Durante este tiempo, reciben acompañamiento en ventas, tecnología y levantamiento de capital. “Funcionamos como un magneto que atrae inversionistas, fondos y ángeles”, agregó.
Sin embargo, el criterio central de inversión no es el producto, sino el equipo. “Lo que necesitamos es un equipo muy bueno que entienda el problema más que la solución y que tenga la capacidad de iterar”, sostuvo. Este enfoque responde a la incertidumbre propia de las etapas tempranas, donde el modelo de negocio aún no está validado.
¿Cómo se administra el riesgo?
Frente a este escenario, la estrategia para reducir el riesgo se basa en el acompañamiento. Pygma ofrece acceso a capital, mentorías, beneficios con aliados y una red de más de 350 emprendedores que generan oportunidades comerciales entre sí. “Todo eso va creando una minimización del riesgo para estos emprendedores”, explicó Ospina.
Un ejemplo es Callbook AI, una startup que desarrolla soluciones de inteligencia artificial para la gestión de cartera en fintech y que ya factura cerca de US$100.000 mensuales. Actualmente, la compañía se prepara para levantar capital en Estados Unidos con el apoyo de la aceleradora, lo que evidencia el potencial de escalamiento que buscan los inversionistas.
Además, la participación en eventos como Starco permite fortalecer redes y detectar nuevas oportunidades. “Es un espacio para conocer emprendedores con ambiciones globales y colaborar con corporativos”, indicó el directivo.
Decisión de inversión: riesgo vs. oportunidad
En términos prácticos, invertir en startups representa un dilema entre alto riesgo y potencial de crecimiento. Aunque la mayoría de estos emprendimientos no alcanza el éxito, el modelo se justifica en la posibilidad de identificar compañías con crecimiento acelerado que generen retornos significativos.
Para inversionistas, la clave está en entender que no se trata de apuestas individuales, sino de portafolios diversificados donde el éxito de unos pocos compensa las pérdidas.
