
Un mensaje del expresidente Álvaro Uribe, por medio de sus redes, dirigido a grupos armados ilegales para que “confíen en Paloma Valencia”, reconfiguró el pulso electoral y detonó un choque directo con la campaña de Abelardo de la Espriella.
La declaración, emitida desde Segovia, incluyó frases como: “No se confíen de Cepeda . Con Paloma las cosas son en serio”, además de señalar que “Paloma es transparente. Protección a la ciudadanía y combate al terrorismo”. El pronunciamiento ocurre en la recta final de la campaña, en un momento de alta sensibilidad electoral.
Ante el mensaje, de La Espriella, reaccionó en redes sociales cuestionando el contenido y su interpretación: ¿Tomás o Jerónimo nos podrían confirmar si este video es IA? Y además, el mensaje es ambiguo: ¿Está pidiendo al ELN y FARC que voten por Paloma, o está pidiendo a ELN y FARC que coaccionen e intimiden al pueblo para votar por Paloma en vez de Cepeda?.Así, trasladó la discusión a la legitimidad del mensaje y elevó el tono del rifirrafe político.
Choque político y presión de encuestas
El cruce se da mientras la más reciente encuesta del Centro Nacional de Consultoría ubica a Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda disputando el primer lugar, mientras Paloma Valencia pierde terreno. Este dato, junto con el fallido acercamiento con Sergio Fajardo, se interpreta como parte de debilidad y de una estrategia para recuperar indecisos.
En paralelo, Abelardo endureció su discurso en el cierre de campaña en Medellín, donde afirmó: “Los declaro objetivo militar del próximo presidente de la República”, en referencia a estructuras armadas ilegales. También prometió construir “10 megacárceles” y restablecer la seguridad como eje de su eventual gobierno.
Impacto en votantes
El episodio introduce nuevas variables en la decisión del electorado, especialmente entre quienes priorizan seguridad y estabilidad. Por un lado, el respaldo de Uribe busca consolidar apoyos hacia Paloma; por otro, la reacción de Abelardo refuerza su narrativa de confrontación frontal.
Al mismo tiempo, la caída de Paloma en las encuestas evidencia una debilidad en su campaña, mientras Abelardo capitaliza el momento con un discurso más agresivo. En consecuencia, la contienda se desplaza hacia la credibilidad de los mensajes y la capacidad de cada candidato para garantizar orden.
