
Medellín presentó el Plan Distrital de Seguridad Turística 2026-2030, una hoja de ruta que busca fortalecer la confianza de visitantes y ciudadanos, al tiempo que reduce delitos asociados al sector, como la explotación sexual comercial de menores (ESCNNA), la trata de personas, el consumo de drogas y el hurto.
La estrategia responde al aumento sostenido del turismo en la ciudad. Según Migración Colombia, en 2025 el aeropuerto José María Córdova, superó los 2 millones de ingresos de pasajeros, mientras que entre enero y marzo de 2026 llegaron 509.886 viajeros. Este crecimiento obliga a reforzar controles, mejorar la articulación institucional y elevar los estándares de seguridad en toda la cadena turística.
En ese sentido, el plan se enfoca en acciones concretas como operativos interinstitucionales, monitoreo de datos, fortalecimiento técnico del sector y protocolos de respuesta rápida. La secretaria de Turismo y Entretenimiento, Ana María López Acosta, afirmó: “Con el Plan Distrital de Seguridad Turística 2026 – 2030 apostamos por la legalidad y la competitividad del destino, permitiendo que el turismo sea un verdadero motor de desarrollo económico que no comprometa, en ninguna circunstancia, la seguridad y el bienestar”.
Operativos y control: eje para reducir riesgos
Las cifras de control evidencian el desafío. En 2025, el Distrito inspeccionó 125 hoteles, de los cuales 62 fueron suspendidos. Además, verificó 135 viviendas turísticas, con 51 incumplimientos. En lo corrido de 2026, se han realizado 34 procedimientos que incluyen 97 establecimientos inspeccionados entre hoteles, hostales, viviendas turísticas y gastrobares.
Estas acciones buscan formalizar el sector y cerrar espacios a economías ilegales. Además, el plan incorpora una guía de buenas prácticas contra la ESCNNA, desarrollada con la Fundación Renacer, que fortalece la prevención y promueve entornos seguros para menores. Asimismo, se impulsa la corresponsabilidad entre autoridades, empresarios y comunidad para garantizar resultados sostenibles.
El impacto económico es directo: mayor seguridad eleva la competitividad del destino, mejora la reputación internacional y protege el flujo de visitantes.
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