
Medellín inició la construcción de la estación San Germán del Metro de la 80, la primera subterránea de un sistema férreo en Colombia, con una inversión de $3,5 billones y un avance general del proyecto superior al 52 %.
El proyecto, financiado en un 70 % por la Nación y 30 % por el Distrito, se desarrolla en la zona occidental de la ciudad y contempla 13,25 kilómetros de recorrido, 14 paradas y tres estaciones. Sin embargo, el alcalde Federico Gutiérrez advirtió que el Gobierno Nacional no ha cumplido con los aportes comprometidos, ya que aún debe recursos del año pasado y este año no ha girado.
La obra beneficiará directamente a cerca de un millón de habitantes, equivalente al 38 % de la población de Medellín. En paralelo, generará alrededor de 340 empleos durante su ejecución, mientras avanza por etapas que incluyen excavaciones, obras estructurales e instalación de sistemas operativos.
Obra clave con impacto económico y ambiental
La estación San Germán tendrá un soterrado de aproximadamente 500 metros, donde se ubicarán las vías férreas y el edificio principal. Este diseño permitirá mejorar la operación del sistema y reducir interferencias con el tráfico en la avenida 80 con calle 65, un punto crítico de movilidad.
Según el alcalde, el proyecto también tiene impacto ambiental relevante: “Este proyecto evita la emisión de 131.000 toneladas de CO2, es amigable con el medioambiente y nos integra como sociedad”. La apuesta, en ese sentido, se alinea con la necesidad de reducir la congestión y mejorar la calidad del aire en la ciudad.
Asimismo, la obra beneficiará a las comunas 7 (Robledo) y 11 (Laureles-Estadio), así como al sector académico cercano. A esto se suma una inversión adicional de $55.000 millones para gestión predial, luego de retrasos superiores a un año por desacuerdos en la compensación a propietarios.
Cronograma y retos de financiación
El proyecto contempla 22 trenes, un tiempo promedio de recorrido de 32 minutos e integración con el sistema de transporte del Valle de Aburrá. En consecuencia, se perfila como una de las principales apuestas de infraestructura urbana de la ciudad.
La construcción de la estación subterránea avanzará en fases, iniciando con adecuación del terreno y excavaciones, seguido de obras civiles y montaje de equipos. Se estima que la obra finalice en el primer trimestre de 2028, siempre que se garantice el flujo de recursos.
No obstante, el principal riesgo sigue siendo el incumplimiento en los giros de la Nación, lo que podría afectar el ritmo de ejecución. Este factor resulta clave para inversionistas, contratistas y la planeación fiscal del Distrito, dado el peso del proyecto en las finanzas públicas locales.
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