
Con la participación de 178 cardenales de distintos continentes, entre el 26 y el 29 de junio, el papa León XIV presidió el segundo consistorio extraordinario de su pontificado, uno de los principales espacios de consulta y discernimiento de la Iglesia católica. En este encuentro, que reúne al Colegio Cardenalicio para analizar los desafíos pastorales y sociales del mundo, Colombia estuvo representada por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, quien además moderó la primera sesión de trabajo.
Un consistorio extraordinario, es una reunión formal convocada por el Papa para consultar al Colegio Cardenalicio sobre asuntos relevantes para el gobierno y la misión de la Iglesia. Durante las jornadas, los participantes reflexionaron sobre cuatro ejes: el anuncio del Evangelio en el mundo contemporáneo, la cultura del poder y la civilización del amor, la construcción del bien común y la implementación del proceso sinodal impulsado por el Pontífice.
Desde la apertura de los trabajos, León XIV marcó el rumbo de las deliberaciones al afirmar que «la cuestión de la sinodalidad no se centra principalmente en: ‘¿Quién tiene el poder de decidir?’. La pregunta es más profunda: ‘¿Cómo salvaguardamos juntos el don que el Señor ha confiado a su Iglesia?'». Con esta reflexión, el Papa insistió en que la sinodalidad debe entenderse como un camino espiritual basado en la escucha, el discernimiento y la corresponsabilidad, y no como un mecanismo para distribuir el poder dentro de la Iglesia.
Luis José Rueda lideró la primera sesión del consistorio
El protagonismo colombiano quedó reflejado en la responsabilidad asignada al cardenal Luis José Rueda, quien dirigió la apertura de la primera sesión tras el canto del Veni Creator Spiritus. Posteriormente presentó el tema de reflexión «¿En qué mundo estamos llamados a anunciar el Evangelio?», antes de dar paso a las intervenciones del cardenal Giovanni Battista Re y del papa León XIV. Al finalizar el discurso inaugural del Pontífice, Rueda expresó públicamente el respaldo del Colegio Cardenalicio al llamado del Papa para fortalecer la misión evangelizadora de la Iglesia.
Durante las sesiones, los cardenales analizaron problemáticas que afectan a millones de personas, entre ellas la guerra, la violencia, la pobreza, las migraciones, la corrupción, el narcotráfico, la crisis de la familia, la soledad de los jóvenes y adultos mayores, la desinformación y la pérdida de referentes espirituales. Frente a estos desafíos coincidieron en la necesidad de fortalecer una Iglesia cercana, capaz de promover la reconciliación, la dignidad humana, la solidaridad y el bien común.
En su discurso de clausura, León XIV resumió el espíritu del consistorio con un llamado a la paz y a la unidad. El Pontífice afirmó que «Dios desea la paz para todas las naciones y todos los pueblos. No debemos resignarnos a la violencia. La violencia no tendrá la última palabra», al tiempo que reiteró que la renovación de la Iglesia nace de la escucha mutua y del discernimiento compartido. En síntesis, el segundo consistorio extraordinario no solo consolidó el proceso sinodal promovido por León XIV, sino que también evidenció la participación activa de Colombia, a través del cardenal Luis José Rueda, en uno de los escenarios de mayor importancia para definir el rumbo pastoral y social de la Iglesia universal.
