
El mercado de arrendamientos del occidente de Colombia enfrenta una fuerte presión un mes después del terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto. El movimiento telúrico elevó las búsquedas de vivienda en alquiler en las cinco capitales más golpeadas: Armenia, Quibdó, Cali, Manizales y Pereira, mientras la disponibilidad de inmuebles se redujo por los daños y la necesidad de reparar propiedades.
Según los registros de Fincaraíz, las sesiones y búsquedas de viviendas en alquiler aumentaron en agosto 43% en Armenia, 37% en Quibdó, 36% en Cali, 34% en Manizales y 22% en Pereira. El comportamiento muestra que miles de hogares están buscando alternativas habitacionales, mientras parte de la oferta quedó temporalmente fuera del mercado.
Cali concentra una de las mayores presiones. De acuerdo con la información suministrada, cerca de 12.000 familias quedaron sin vivienda tras la emergencia. Esa situación impacta un mercado que ya enfrenta una oferta limitada y genera una competencia mayor por los inmuebles disponibles. Martha Valencia, CEO de Fincaraíz, explicó que “el sismo transformó la oferta y demanda inmobiliaria en la región” y advirtió que el aumento de las búsquedas desafía la capacidad del mercado para responder al volumen de hogares que necesitan una vivienda.
Menos viviendas disponibles y mayor presión sobre los arriendos
El problema no está únicamente en el aumento de la demanda. Cuando una vivienda queda inhabitable o requiere reparaciones estructurales, sale temporalmente del inventario disponible para alquiler. Al mismo tiempo, las unidades que permanecen desocupadas pueden ser absorbidas rápidamente. El resultado es un desbalance que presiona los cánones de arrendamiento al alza.
En medio de esta situación, el documento reporta casos de propietarios u oferentes que estarían aumentando los valores de los arriendos entre 30% y 50% frente a sus precios habituales. Sin embargo, Fincaraíz sostiene que el principal factor de presión no son los subsidios entregados a los damnificados, sino la diferencia entre una demanda extraordinariamente alta y una oferta limitada.
Para atender la emergencia comenzaron a entregarse subsidios de arrendamiento de hasta $1.250.000 mensuales durante tres meses. Valencia señaló que “el subsidio representa un alivio importante para las familias afectadas, pero no es lo que está presionando los precios”. Por tanto, la ayuda contribuye a que los hogares tengan recursos para buscar una solución temporal, pero no aumenta por sí misma el número de viviendas disponibles.
Armenia, Quibdó, Cali, Manizales y Pereira buscan salida
La dinámica también está modificando las decisiones de los hogares. Armenia registra el mayor incremento en búsquedas, con 43%, seguida por Quibdó, con 37%; Cali, con 36%; Manizales, con 34%; y Pereira, con 22%. Frente a la menor disponibilidad en las zonas más afectadas, la demanda comenzó además a desplazarse hacia municipios y ciudades cercanas con menor afectación estructural, entre ellos Palmira, Dosquebradas e Ibagué.
Fincaraíz, también identifica un cambio en las preferencias: existe mayor inclinación hacia las casas frente a los apartamentos, especialmente cuando estos se encuentran en pisos altos. A la vez, aumentó la búsqueda de últimas unidades de vivienda nueva, mientras algunas entidades financieras ofrecen condiciones especiales de financiación y tasas preferenciales para personas damnificadas.
En Cali, además, una parte importante de los hogares afectados corresponde a segmentos de ingresos medios, particularmente estratos 4 y 5. Esto amplía la presión sobre diferentes tipos de vivienda y evidencia que la emergencia no se concentra exclusivamente en los hogares de menores ingresos. “La prioridad actual del sector debe ser canalizar de forma eficiente la oferta disponible, apoyándonos en la capacidad de absorción que hoy tienen municipios aledaños como Dosquebradas o Palmira”, afirmó Valencia.
La respuesta también involucra al sector inmobiliario organizado. Fincaraíz fue convocado a las mesas de ayuda lideradas por la Alcaldía de Cali, junto con Fedelonjas y la Lonja de Cali, con el propósito de facilitar la conexión entre los inmuebles disponibles y las familias que requieren reubicación.
