
La movilidad eléctrica en Colombia entró en una nueva fase: el principal desafío ya no es la adopción, sino la masificación, en medio del crecimiento de vehículos eléctricos y transporte público limpio, este tema se abordará en el evento Latam Mobility Colombia 2026 que se realizará el 10 y 11 de junio en Medellín.
El avance del mercado responde a una reducción significativa en los precios de entrada. Mientras hace algunos años un vehículo eléctrico costaba entre $160 millones y $180 millones, hoy existen opciones desde $70 millones u $80 millones, lo que ha ampliado el acceso tanto para hogares como para empresas. Además, la llegada de nuevas marcas internacionales ha intensificado la competencia.
Asimismo, el menor costo operativo impulsa la demanda. Según explicó Andrés García, director de Latam Mobility, “un vehículo eléctrico el ratio de reparación los primeros cinco años es casi nulo”, lo que reduce gastos frente a los vehículos a combustión y mejora la rentabilidad en flotas y transporte individual.
Infraestructura y financiamiento, los cuellos de botella
Sin embargo, el crecimiento del parque eléctrico enfrenta limitaciones estructurales. El principal reto es la infraestructura de carga, especialmente en un escenario de expansión acelerada. García advierte que “hay que empezar a hablar de la infraestructura de carga” y de su disponibilidad en ciudades y corredores.
En esa línea, el desarrollo de modelos como destination charging —puntos de carga en centros comerciales, hoteles o restaurantes— se perfila como una solución para ampliar la cobertura. Esto no solo responde a la demanda, sino que abre nuevas oportunidades de negocio para el sector privado.
Por otro lado, el transporte público enfrenta desafíos más complejos. Aunque Colombia ya destaca en la región por el número de buses eléctricos —con liderazgo de Bogotá—, la expansión hacia ciudades intermedias exige altos niveles de inversión inicial. “Son proyectos que en términos de capex son muy intensivos”, explicó García, al referirse a la infraestructura y adquisición de flotas.
Transporte público eléctrico gana terreno
A pesar de estas barreras, el transporte público eléctrico avanza en ciudades como Medellín, Pereira y Bucaramanga. Este crecimiento responde a esquemas de cofinanciación entre gobiernos y empresas, que permiten distribuir los costos iniciales y acelerar los proyectos.
Además, la experiencia del usuario se convierte en un factor determinante. Los buses eléctricos ofrecen menor ruido, cero emisiones y mayor accesibilidad, lo que fortalece su aceptación. En paralelo, las ciudades deben adaptarse con nuevos modelos de operación y gestión energética.
En este escenario, el evento Latam Mobility Colombia, será clave para analizar soluciones. La agenda incluirá conversaciones y charlas sobre política pública, infraestructura de carga, industria automotriz y ciudades inteligentes, además de lanzamientos de vehículos eléctricos y tecnologías asociadas.
Costa Rica, referente regional en electrificación
Un punto destacado del evento será la participación de Costa Rica como país invitado, reconocido por su alto nivel de electrificación y uso de energías limpias.Según García, este país ha logrado integrar los dos pilares de la electromovilidad: infraestructura de carga y generación eléctrica sostenible. “Es un país que está altamente electrificado”, señaló, destacando su capacidad para articular transporte, industria y energía.
Impacto para empresas y ciudadanos
El avance de la movilidad eléctrica abre oportunidades económicas concretas. Para empresas, implica reducción de costos operativos y nuevos modelos de negocio en infraestructura. Para los ciudadanos, representa ahorro en mantenimiento y combustible.
No obstante, la velocidad de crecimiento dependerá de decisiones de inversión pública y privada, así como del desarrollo de redes de carga accesibles y eficientes.
