
El interés de inversionistas internacionales por Venezuela, volvió a crecer ante proyecciones que estiman un aumento del Producto Interno Bruto (PIB) entre 5 % y 10 % en 2026. Sin embargo, el banco de inversión estadounidense Folionet advirtió que el país todavía no reúne condiciones de seguridad suficientes para atraer capital extranjero de manera sostenida. La firma, especializada en cobertura financiera y análisis de inversión en América Latina, considera que el potencial de rentabilidad sigue ligado a un nivel elevado de riesgo.
Aunque algunos sectores muestran señales de recuperación, la economía venezolana mantiene desequilibrios importantes. Entre ellos sobresalen la inflación de tres dígitos, el deterioro del poder adquisitivo y el estancamiento de gran parte del aparato productivo. Además, la ausencia de claridad política y de un calendario definido de elecciones presidenciales incrementa la incertidumbre institucional y limita las decisiones de inversión privada.
A esto se suman dificultades estructurales relacionadas con la seguridad jurídica y las restricciones financieras. Juan Lorenzo Santos, CEO de Folionet, aseguró que “la falta de un marco legal claro y, sobre todo, la debilidad del sistema judicial, representan una barrera significativa para inversionistas que requieren reglas de juego estables”. Asimismo, explicó que el control cambiario restringe la libre convertibilidad de la moneda y dificulta la repatriación de capitales, incluso cuando una inversión resulta rentable.
Petróleo y turismo concentran expectativas
Pese a las alertas, algunos sectores continúan despertando interés entre inversionistas internacionales. El más relevante sigue siendo el petrolero, históricamente el principal motor económico de Venezuela. Además, áreas como infraestructura, salud, energía, transporte y turismo aparecen como oportunidades potenciales debido al rezago acumulado tras años de baja inversión pública.
No obstante, ese interés todavía no se traduce en flujos concretos de capital. Según Santos, el atractivo del mercado depende directamente del perfil del inversionista y de su capacidad para asumir pérdidas en escenarios de alta volatilidad. “Venezuela no es el mercado seguro que algunos promueven, pero tampoco es un territorio sin oportunidades. Es un entorno donde el riesgo y la rentabilidad conviven de manera extrema”, afirmó el directivo.
Para analistas del sector financiero, esta situación obliga a evaluar con mayor rigor las condiciones operativas antes de tomar decisiones. Factores como las restricciones cambiarias, la debilidad institucional y la incertidumbre política continúan afectando la confianza empresarial y retrasan proyectos de inversión de largo plazo.
En síntesis, el crecimiento económico proyectado para Venezuela aún no logra disipar los riesgos estructurales que preocupan a inversionistas internacionales. Aunque existen oportunidades en sectores específicos, la recomendación de Folionet es actuar con cautela y priorizar análisis profundos antes de comprometer capital en un entorno que todavía presenta alta volatilidad.
