
Ubicado en Manrique (Medellín), Constelaciones se consolida como un espacio turístico que impulsa el turismo responsable tras intervenir 14.819 metros cuadrados en más de 500 viviendas y 30 murales, integrando a la comunidad y generando ingresos locales mediante recorridos guiados.
Constelaciones, se extiende entre los barrios Brisas del Jardín y San José de la Cima II, en el oriente de Medellín, y comienza en la UVA La Esperanza, donde los tanques de agua abiertos al público reciben a los visitantes. Desde allí, el proyecto —liderado por la Agencia APP y el artista Fredy Alzate— se construyó a partir de residencias artísticas, talleres con la comunidad y un diagnóstico social que dio voz a las historias del territorio.
Durante el recorrido, los turistas pueden adentrarse en el territorio y descubrir obras de colectivos como Jagua, Jauría, Biográfos y Lemm and Buda, junto a artistas individuales. Cada mural narra escenas de la vida cotidiana, convirtiendo el espacio en un circuito cultural que despierta el interés de visitantes, especialmente internacionales.
Modelo económico basado en comunidad
Este espacio prioriza un turismo controlado. “Aquí no queremos un turismo masivo, sino un turismo responsable que beneficie a la comunidad sin interrumpir su vida cotidiana”, afirma Javier Blandón Carmona, guía del colectivo Historias de mi barrio. Por ello, los recorridos se limitan a grupos de máximo 20 personas, lo que mejora la experiencia y protege la dinámica barrial.
Asimismo, existe una articulación institucional. “Hay una mesa articulada, los visitantes pueden elegir con quién hacer el recorrido”, explica Blandón. Esta organización permite distribuir ingresos entre guías, emprendedores y familias, con una capacidad de impacto que, según el propio guía, puede beneficiar entre 50 y 100 personas dependiendo de la actividad.
En ese sentido, el modelo genera oportunidades económicas en servicios turísticos, gastronomía y cultura. Durante los recorridos, los visitantes consumen productos locales, como las carimañolas y sabores del Chocó ofrecidos por emprendimientos familiares, lo que amplía la cadena de valor.
Historias que transforman territorio
El recorrido también incorpora experiencias culturales. Los turistas interactúan con juegos tradicionales, prueban café y conocen relatos de vida narrados por guías como Blandón, quien define el concepto del proyecto: “Constelaciones es un conjunto de estrellas, personas de diferentes culturas con pensamientos en común”.
Su historia refleja el impacto social del proyecto. Tras un accidente a los 13 años que le dejó anquilosis en las manos y amputación en los pies, participó en la intervención de fachadas. “La discapacidad está en la mente, aquí entendí que tengo capacidades”, asegura. Incluso fue líder de cuadrilla en la ejecución de obras.
Por tanto, el proyecto no solo embellece el territorio, sino que fortalece el tejido social y genera inclusión laboral. Cada mural representa historias de desplazamiento, resiliencia y vida cotidiana, lo que convierte al barrio en un atractivo con identidad propia.
En síntesis, Constelaciones consolida un modelo de turismo comunitario que combina arte urbano, organización social y control de visitantes para generar ingresos sostenibles. La estrategia demuestra que limitar el volumen de turistas puede aumentar el valor de la experiencia y distribuir mejor los beneficios económicos en el territorio.
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