Supermú hace “muuu”: crece 11% y gana mercado en su primer año

Supermú crece 11% en su primer año con estrategia de bajo precio
Juan Gabriel Ángel Maya, director de Inversiones Supervaquita la 33.Foto Momento Emprendedor.

Supermú, cerró su primer año con un crecimiento de 11% en ventas, tras invertir más de $4.000 millones en su proceso de rebranding, una estrategia que marcó un nuevo momento emprendedor al construir una identidad propia luego de su separación de la marca La Vaquita, consolidando su presencia en el canal moderno con cerca de 20% de participación y una mayor conexión con los consumidores.

Este desempeño se explica por la evolución de su propuesta de valor, que prioriza cercanía, precios competitivos y una mejor experiencia de compra en Medellín y el Valle de Aburrá. Además, la compañía pasó de cerca de 7 millones a más de 8 millones de tirillas, lo que representa un aumento de 5% en la frecuencia de compra, mientras el ticket promedio creció 6% y las unidades vendidas 5%. Este comportamiento también se refleja en la generación de cerca de 1.700 empleos, consolidando su impacto en la economía local.

En medio de un entorno de inflación y tasas de interés altas, la compañía ha sostenido estos resultados a partir de una estrategia clara: márgenes bajos y eficiencia en la cadena de abastecimiento, lo que le ha permitido trasladar ahorros directamente al consumidor.

“Desde nuestros fundadores, el objetivo ha sido vender a muy buenos precios, lo que implica trabajar con márgenes bajos entre compra y venta”, explicó Ángel Maya. En esa línea, Supermú ha fortalecido la compra directa a campesinos y asociaciones, eliminando intermediarios en categorías como frutas, verduras y carnes. Incluso, en estas categorías, la empresa compra ganado, cerdo y pollo en pie, lo que mejora costos y asegura precios competitivos. De esta forma, el “muuu” del negocio se traduce en mayor volumen, rotación y fidelización del cliente.

Expansión con foco en eficiencia

Como parte de su plan de crecimiento, Supermú abrió una nueva tienda en Bello con una inversión cercana a $5.000 millones, consolidando su presencia en el Valle de Aburrá. Esta sede, con más de 1.400 metros cuadrados, introduce un modelo de precios bajos permanentes, eliminando promociones por días.

Además, la compañía proyecta nuevas aperturas y la modernización de tiendas, junto con el fortalecimiento de categorías como frescos y comidas preparadas. También implementará herramientas tecnológicas y estrategias de fidelización para mejorar la experiencia del cliente.

Frente al comportamiento del consumo, la compañía mantiene una visión optimista. “Este no es un negocio estacional porque todos los días hay consumo de alimentos y productos básicos”, señaló el directivo, quien considera que, pese a las tasas altas, los hogares seguirán priorizando el ahorro.

Retos laborales y apuesta social

Uno de los principales retos es la vinculación de madres cabeza de hogar en jornadas parciales. “Las jornadas laborales rígidas y los costos de contratación dificultan vincular personas por menos de seis horas, aunque muchas solo pueden trabajar cuatro”, explicó Ángel Maya.

A esto se suma un déficit de talento en oficios como carnes y logística, lo que refleja una brecha estructural en el sector. Sin embargo, la empresa continúa buscando alternativas para cerrar este vacío y fortalecer su operación.

En paralelo, la compañía ha consolidado su impacto social. A través de Medellín Cero Hambre ha donado más de siete toneladas de alimentos y cerca de 1.780 mercados. Asimismo, apoya la Fundación Con Pasión en la construcción de vivienda campesina y promueve la inclusión laboral de personas con síndrome de Down y otras condiciones, un modelo que, según la empresa, ha mostrado resultados positivos en desempeño y clima organizacional.

En ese sentido, el directivo de esta cadena, destacó el valor de esta apuesta: “hemos venido vinculando muchas de estas personas, y la verdad lo vienen haciendo supremamente bien. Creemos en ese modelo”, afirmó. Además, subrayó que este enfoque no solo responde a una responsabilidad social, sino también a una oportunidad para fortalecer equipos de trabajo más empáticos y comprometidos.

En síntesis, el primer año de Supermú demuestra que una estrategia basada en precios bajos, eficiencia y en espacial cercanía con el cliente puede traducirse en crecimiento sostenido. Ese “muuu”, más allá del juego de palabras, refleja un negocio que gana mercado, pero que aún enfrenta retos estructurales en empleo y regulación laboral.

El nuevo mugido del retail paisa: 13 vaquitas ya son Supermú

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *