Morirse de emoción: cuando el gol impacta el corazón

¿Puede un gol causar un infarto?
La emoción del fútbol puede impactar el corazón.

La cuenta regresiva para el Mundial de fútbol 2026 ya activó una alerta médica: la emoción de un gol sí puede afectar el corazón. Especialistas advierten que lo que muchos llaman “morirse de emoción” tiene sustento científico, ya que episodios de euforia o estrés extremo durante partidos pueden aumentar el riesgo de infartos, arritmias e incluso desencadenar el llamado síndrome del corazón roto.

¿Por qué la emoción sí impacta la salud?

Este fenómeno ocurre porque el cuerpo reacciona ante un partido como si enfrentara una amenaza real. En ese momento, libera hormonas del estrés que elevan la presión arterial y aceleran la frecuencia cardíaca. “Cuando una persona vive un partido con una carga emocional intensa, el organismo activa mecanismos similares a los que se ponen en marcha frente a una amenaza real”, explicó Jairo Gandara Ricardo, cardiólogo clínico del Hospital San Vicente Fundación Medellín. Además, recordó que en un torneo internacional de 2006 se registró un aumento significativo de emergencias cardiovasculares.

Años después, otro campeonato confirmó esta tendencia con un incremento del 3,7 % en hospitalizaciones por infarto, mientras que la mayor mortalidad intrahospitalaria se registró el día de la final. Incluso, el número de casos superó los niveles de años anteriores y posteriores, lo que evidencia una relación directa entre la intensidad emocional del fútbol y los eventos cardíacos.

Síndrome del corazón roto: más que una metáfora

Entre las afecciones más llamativas está la cardiomiopatía de Takotsubo, conocida como síndrome del corazón roto. Esta condición reduce temporalmente la capacidad de bombeo del corazón y puede generar síntomas similares a un infarto. Sin embargo, lo más relevante es que no solo el estrés negativo lo provoca: la euforia de un gol decisivo o una victoria en el último minuto también puede desencadenarlo.

De hecho, los especialistas coinciden en que el corazón no distingue entre alegría o angustia, sino la intensidad emocional. Por eso, partidos de alta tensión se convierten en escenarios de riesgo, especialmente para personas con antecedentes cardíacos, hipertensión o ansiedad.

Cómo reducir el riesgo durante los partidos

El riesgo no depende únicamente del partido. Hábitos comunes durante los encuentros pueden agravar la situación. “El consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, las bebidas energizantes, la falta de sueño y la suspensión de tratamientos pueden potenciar los efectos del estrés sobre el corazón”, advirtió Gandara.

Por eso, los expertos recomiendan mantener controles médicos al día, tomar los medicamentos según indicación y evitar excesos. Además, insisten en identificar señales de alarma como dolor en el pecho, dificultad para respirar, palpitaciones, sudoración o mareo, síntomas que requieren atención inmediata y no deben atribuirse solo a los nervios del partido.

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