
La corrupción volvió a ocupar el centro de la discusión sobre la gestión pública durante el II Encuentro de la Transparencia: Construyendo confianza desde la integridad pública, organizado por la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia. Allí, Jorge Villegas Betancur, vicepresidente de Asuntos Legales y Corporativos de la entidad; Óscar Diego Bautista, politólogo mexicano-español e investigador en ética pública y anticorrupción, y María Anayme Barón Durán, Auditora General de la República, coincidieron en una idea: el desafío no está únicamente en denunciar la corrupción, sino en fortalecer los mecanismos para prevenirla y controlarla.
Para la auditora general, la corrupción se presenta cuando quienes ocupan cargos públicos desvían recursos hacia fines privados. A su juicio, se trata además de un fenómeno que ha acompañado a las sociedades durante siglos, por lo que la discusión debe concentrarse en cómo limitar sus efectos.
En esa misma línea, Jorge Villegas señaló que Colombia cuenta con herramientas jurídicas para la participación ciudadana, pero advirtió que la existencia de las normas no garantiza por sí sola su utilización. “Colombia tiene un buen marco jurídico para la participación ciudadana en el control social a la gestión de lo público”, afirmó, aunque insistió en la necesidad de traducir esas normas a un lenguaje comprensible, entregar información y facilitar herramientas para que los ciudadanos puedan ejercer control.
Ciudadanía con herramientas para controlar
El planteamiento pone el foco en un elemento clave: la ciudadanía no puede quedarse únicamente en la denuncia o la inconformidad. Villegas enfatiza en que debe existir un ecosistema que permita comprender cómo funciona el control social y, sobre todo, que genere confianza en que la participación puede producir resultados.
Ese trabajo también se desarrolla desde el Centro de Estudios para la Gestión y Contratación Pública de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, espacio desde el cual, según explicó el funcionario de la Cámara se busca “entender ese marco legal, traducirlo en términos sencillos y llevarlo a herramientas e instrumentos donde la ciudadanía pueda participar”. A esto se suma la Veeduría Todos por Medellín, que trabaja desde hace seis años con metodologías, datos y evidencias para hacer seguimiento a la administración pública distrital.
Por su parte, Óscar Diego Bautista Bautista, considera que existe preocupación ciudadana frente a la corrupción, pero identifica una dificultad adicional: muchas veces esa preocupación termina en la queja. “La gente no es tonta, percibe la corrupción”, sostuvo. Sin embargo, planteó que las universidades pueden contribuir a cerrar esa brecha mediante investigación, formación y divulgación de herramientas que permitan a la sociedad ejercer un control más efectivo.
Tecnología y organismos de control
La discusión también llevó a uno de los puntos que más peso tuvo durante el encuentro: la necesidad de modernizar el control. Villegas sostuvo que la corrupción es un fenómeno complejo que exige articular actores, información, herramientas y política pública.
Por eso, planteó que los organismos de control deben tecnificarse cada vez más, contar con herramientas adecuadas y con plantas de personal calificadas para desarrollar esa tarea. La tecnología, en este escenario, no aparece como una solución aislada, sino como un instrumento para mejorar la capacidad de seguimiento y detección.
Así mismo, la auditora general de la República advirtió que ninguna plataforma tecnológica puede sustituir la integridad de quienes administran los recursos públicos. Además, sostuvo que los organismos de control deben avanzar hacia mecanismos más modernos, apoyados en herramientas tecnológicas e inteligencia artificial. También destacó el papel de los medios de comunicación y de la ciudadanía activa en la identificación de posibles hechos de corrupción: “Los grandes escándalos de corrupción han salido de los medios de comunicación, de la ciudadanía activa, que pregunta, que está atenta”.
La corrupción no se puede erradicar, pero si controlar
Para Bautista, una de las dificultades de la discusión pública, consiste en prometer la eliminación definitiva de la corrupción. El investigador considera que esa meta no corresponde con la naturaleza histórica del fenómeno.
“Erradicar la corrupción no es imposible”, afirmó, para luego explicar que la corrupción ha acompañado al ser humano a lo largo de la historia. Sin embargo, hizo una precisión fundamental: “Lo que sí se puede hacer es controlarla. Eso sí se puede hacer”.
Ese control requiere mecanismos, instrumentos, modelos y procedimientos. En consecuencia, el debate pasa de una promesa de eliminación absoluta a una estrategia permanente de prevención, vigilancia y reacción frente a las conductas que afectan los recursos públicos.
Villegas, también identificó espacios concretos que requieren mayor atención. Aunque considera que Colombia cuenta con buenas herramientas legales, advirtió que estas deben seguir aplicándose y mejorándose. Entre los puntos que señaló están las interventorías, sobre las cuales aseguró que existen “debilidades muy grandes” y que requieren más controles para que funcionen correctamente.
Por último, Barón Durán planteó que la transparencia tampoco puede quedarse en el discurso. “La transparencia no puede limitarse a una declaración de principios, debe traducirse en decisiones, comportamientos y herramientas concretas”, afirmó.
