
Mejorar la cultura de pago se convirtió en una de las herramientas para enfrentar la desbancarización en Colombia. En los últimos cinco años, 8,7 millones de personas han salido del sistema financiero debido al incumplimiento de sus obligaciones, de acuerdo con la información de Asobancaria. Ante esta situación, la invitación de Asobancaria, busca promover mejores hábitos financieros y facilitar el regreso de quienes han quedado por fuera del crédito formal.
El problema no se limita a dejar de pagar una cuota. El incumplimiento puede afectar el historial financiero y, con ello, las posibilidades de acceder posteriormente a nuevos créditos. Por eso, las entidades bancarias trabajan en una Estrategia de Rebancarización que tiene como objetivo reintegrar al sistema financiero formal a 5 millones de personas. La apuesta consiste en generar alternativas viables para quienes enfrentan dificultades y evitar que una situación de mora termine en una exclusión prolongada.
En ese sentido, Alejandro Vera, vicepresidente Técnico de Asobancaria, explica la importancia de mantener un comportamiento responsable frente a las obligaciones: “Un buen comportamiento de pago fortalece el historial financiero y puede facilitar el acceso futuro a mayores montos, mejores plazos y condiciones más favorables para una deuda. La cultura de pago beneficia tanto al consumidor como al funcionamiento sostenible del crédito”. Así, cumplir oportunamente no solo permite atender una obligación actual, sino que también puede conservar el acceso futuro al financiamiento formal.
Entender la cultura de pago
La cultura de pago, sin embargo, va más allá de clasificar a las personas como buenos o malos pagadores. Las decisiones también están relacionadas con factores como la capacidad económica, la estabilidad de los ingresos, los hábitos, la educación financiera, la información disponible y el entorno. Por ello, la mora no necesariamente responde a una falta de voluntad. Además, esta cultura se construye también a partir de experiencias con el fiado, préstamos entre familiares o amigos y las prácticas financieras de las personas cercanas.
En síntesis, la cultura de pago es el conjunto de hábitos, normas y expectativas que hacen que cumplir una obligación sea un comportamiento esperado. Para el consumidor, mantenerla puede ayudar a preservar su relación con el sistema financiero; para las entidades, implica informar, acompañar y actuar oportunamente cuando aparecen dificultades. Por eso, si una persona anticipa problemas para cumplir sus cuotas, puede acercarse a su entidad financiera y explorar alternativas como modificaciones, acuerdos de pago o reestructuraciones antes de acumular incumplimientos.
La cultura de pago, finalmente, es una responsabilidad compartida que puede contribuir a mantener abiertas las puertas del crédito formal.
Asobancaria propone rebancarizar a cinco millones de colombianos
