
La cartera de vivienda en Colombia cerró 2025 en $130,4 billones, con un crecimiento nominal de 11,6% frente a 2024, y para este año la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria) prevé que aumente 7,75% hasta alcanzar $140,46 billones. El dato surge del más reciente informe del gremio, que también anticipa una reducción en el número de desembolsos.
En detalle, del saldo total registrado en 2025, $99,8 billones correspondieron a créditos hipotecarios, $29 billones a leasing habitacional y $1,6 billones a cartera titularizada. Además, el sistema financiero reportó 207.600 operaciones de financiación de vivienda, lo que representó un incremento de 11,5% frente a las 186.100 de 2024.
Por su parte, el segmento de vivienda nueva concentró 114.100 desembolsos por $16,9 billones, mientras que la vivienda usada alcanzó 93.500 operaciones por $14,9 billones. Así, la cartera de vivienda ya representa el 17,5% del total del crédito en Colombia, que cerró en $809,9 billones.
Claves del crecimiento y retos del sector
Sin embargo, el crecimiento proyectado para la cartera no se traduce en mayor dinamismo en colocaciones. Asobancaria estima que en 2026 se realizarán cerca de 178.000 desembolsos, lo que implicaría una caída de 14,22% frente a 2025, en medio de un entorno macroeconómico más exigente.
En ese contexto, Alejandro Quintero, director de Vivienda y Leasing del gremio, explicó que “la cartera de vivienda mantendrá su senda de crecimiento y superaría los $140 billones al cierre del año pese al contexto macroeconómico”, aunque advirtió que habrá una moderación en desembolsos por factores estructurales.
Asimismo, el directivo señaló que el menor dinamismo responde a la caída en ventas e iniciaciones de proyectos, así como a la ausencia de subsidios, lo que afecta especialmente a la vivienda nueva. Esto implica que el crecimiento de la cartera se sostendrá más por el saldo acumulado que por nuevas colocaciones.
Impacto para hogares y sector financiero
En consecuencia, el aumento de la cartera refleja una mayor profundidad del crédito hipotecario en el sistema financiero, lo que puede favorecer la estabilidad del sector. No obstante, la menor originación de nuevos créditos limita el acceso a vivienda, especialmente en segmentos de menores ingresos.
Para los hogares, esto se traduce en un escenario mixto: aunque el sistema sigue financiando vivienda y consolidando cartera, las condiciones de acceso podrían ser más restrictivas. Para las entidades financieras, en cambio, el reto estará en sostener el crecimiento sin deteriorar la calidad del crédito.
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