
Cada mañana, millones de colombianos abren sus negocios en un entorno económico exigente. En marzo de 2026, la inflación nacional llegó a 5,56%, mientras Medellín registró 6,39%, una de las más altas del país, según el DANE. A esto se suma la rebaja en la calificación crediticia de Colombia por parte de S&P Global Ratings, que proyecta un déficit fiscal de 5,6% del PIB para 2026, configurando un escenario de alta presión para los micronegocios.
En este contexto, Interactuar advierte que emprender en Colombia es, ante todo, un ejercicio de resiliencia. Aunque el país cerró 2025 con más de 1,5 millones de empresas activas en el RUES, la realidad es más compleja: millones de micronegocios operan en la informalidad. Además, por cada 100 empresas creadas, 138 cerraron en el primer semestre de 2025, lo que refleja un deterioro en la dinámica empresarial.
Asimismo, la microempresa se consolida como el principal motor laboral. Mientras el PIB crecería 2,5% en 2026, el empleo en las principales ciudades alcanza una ocupación de 9,2%, con la microempresa aportando cerca del 79% del total. Esta brecha evidencia su papel estructural en la economía.
Costos al alza, decisiones urgentes
Sin embargo, el entorno inflacionario presiona la sostenibilidad. Los alimentos subieron 6,27%, restaurantes y hoteles 9,92%, salud 7,87% y educación 7,54%. En Medellín, el aumento simultáneo de varios gastos cotidianos obliga a los emprendedores a ajustar no solo precios, sino su propuesta de valor.
Por otra parte, el acceso a financiamiento sigue siendo limitado. Con tasas de interés en 11,25% fijadas por el Banco de la República, el crédito formal resulta costoso, especialmente para negocios informales o sin historial financiero. A esto se suma la presión fiscal del Estado, con necesidades de financiamiento cercanas a $16,3 billones, lo que reduce el margen para inversión pública en sectores clave para el crecimiento empresarial.
En este escenario, Interactuar enfatiza que la informalidad no define a la microempresa, pero sí condiciona su punto de partida. La formalización mejora la supervivencia: las sociedades alcanzan una tasa de permanencia a cinco años del 44%, frente al 30% de personas naturales.
Didactikamente: del dato a la decisión
Bajo este panorama, el caso de Didactikamente ilustra cómo la información puede marcar la diferencia. Su fundador, Daniel Montoya, destaca que la clave está en tomar decisiones basadas en datos y reaccionar con rapidez ante los cambios económicos.
“Emprender hoy es enfrentar retos constantes como el alza de costos, la inflación y las tasas de interés… si usted no sabe cuánto le cuesta operar o cuánto necesita para ser rentable, está tomando decisiones a ciegas”, afirmó Montoya.
Gracias al acompañamiento de Interactuar, el emprendimiento logró transformar retos operativos en oportunidades, fortaleciendo su análisis financiero y su capacidad de adaptación en un entorno cambiante.
Más que crédito: conocimiento y redes
En esa línea, Interactuar refuerza su apuesta con un modelo integral. En 2025, atendió a más de 55.000 empresarios con servicios financieros y formó a 21.037 en gestión empresarial, evidenciando que el acceso a recursos debe ir acompañado de capacidades técnicas.
Andrea Zuluaga, directora de Transformación Empresarial, aseguró que el reto va más allá del financiamiento: “Hoy es un gran desafío y hacer empresa no es fácil, los estamos dotando de información, herramientas como inteligencia artificial y espacios de conexión entre empresarios para fortalecer sus decisiones”.
Además, explicó que el acompañamiento incluye entender variables como inflación, salarios y mercados globales, así como facilitar herramientas tecnológicas y redes de aprendizaje entre pares. Este enfoque busca que los empresarios no solo accedan a crédito, sino que mejoren su gestión.
Finalmente, Interactuar concluye que el crédito por sí solo no garantiza la supervivencia empresarial. El conocimiento, la información y las relaciones son determinantes para sostener y hacer crecer los negocios.
