
La última encuesta de ANIF, previa a la próxima reunión del Banco de la República del 30 de abril, revela que la mayoría de analistas espera un nuevo aumento en la tasa de intervención, que la llevaría hasta niveles cercanos al 12%, en medio de persistentes presiones inflacionarias.
De acuerdo con el sondeo, 14 de 16 analistas encuestados prevén incrementos en la tasa: siete proyectan un alza de 50 puntos básicos y otros siete anticipan un aumento de 75 puntos básicos. Solo un analista considera un incremento superior a 100 puntos básicos y otro estima que la tasa se mantendría sin cambios.
En consecuencia, de concretarse estos escenarios, la tasa se ubicaría entre 11,75% y 12,00%, un nivel no visto desde mayo de 2024. Entre tanto ANIF, anticipa un incremento de 50 puntos básicos, lo que la situaría en 11,75% y marcaría el tercer aumento consecutivo en 2026.
Inflación explica el sesgo alcista
El principal factor detrás de estas expectativas es el comportamiento de la inflación. En marzo, el indicador anual se ubicó en 5,56%, es decir, 156 puntos básicos por encima del límite superior del rango meta del Banco de la República (4%).
Además, el componente de servicios, continúa presionando los precios, con una variación anual de 6,8% y una contribución de 55,2% a la inflación total. Este comportamiento refleja el traslado del aumento del salario mínimo a los costos de la economía durante el primer trimestre.
En línea con lo anterior, las expectativas de inflación para 2026 aumentaron a 6,50%, por encima del 5,1% observado en 2025, lo que refuerza la necesidad de mantener una política monetaria restrictiva para anclar las expectativas.
Mayoría ve coherencia técnica
En cuanto a la consistencia entre recomendaciones y expectativas, el 62,5% de los analistas se ubicó en el equilibrio técnico-político, lo que indica que anticipan una decisión alineada con lo que consideran adecuado desde el punto de vista técnico.
Por su parte, el 25% considera que el aumento esperado sería mayor al que recomiendan, mientras que un 12,5% cree que el ajuste proyectado sería inferior al óptimo. Este resultado muestra que, aunque existe consenso en la dirección de la decisión —un aumento—, persisten diferencias sobre la magnitud del ajuste.
Junta votaría sin unanimidad
A pesar de la expectativa de alza, los analistas coinciden en que la decisión no será unánime. El 100% anticipa que al menos tres miembros de la Junta Directiva votarían en contra de incrementos en la tasa de interés. Entre los posibles disidentes se mencionan de forma recurrente a Germán Ávila, César Giraldo y Laura Moisá, tanto en escenarios de aumentos de 50 como de 75 puntos básicos.
De esta manera, la próxima decisión del Banco no solo estaría marcada por un nuevo endurecimiento monetario, sino también por una votación dividida.
Impacto en crédito y actividad económica
Para hogares y empresas, un nuevo aumento en la tasa de intervención implica mayores costos de financiamiento, lo que puede desacelerar decisiones de consumo e inversión.Al mismo tiempo, esta estrategia busca contener la inflación, aunque en el corto plazo podría moderar el crecimiento económico, en un entorno donde la actividad presenta señales mixtas.
En esa línea, los analistas proyectan que la tasa cerraría 2026 en 12,25%, lo que confirma una postura restrictiva prolongada antes de cualquier eventual recorte.
En síntesis, la encuesta de ANIF confirma que el mercado anticipa un tercer aumento consecutivo de la tasa de intervención, impulsado por la persistencia de la inflación, en una decisión que, aunque previsible, se daría sin consenso pleno dentro de la Junta del Banco de la República.
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