Arví, la fábrica de agua que garantiza el abastecimiento del Valle de Aburrá

EPM protege Arví con inversión ambiental y restauración hídrica
Restauración ecológica en Arví fortalece el agua del Valle de Aburrá.

EPM consolidó durante la última década un modelo de protección ambiental en el territorio Arví, clave para el abastecimiento de agua de Medellín y el Valle de Aburrá, con la restauración de más de 40 hectáreas de bosque, la siembra de 48.000 árboles y una inversión anual cercana a $10.000 millones.

Estas acciones se desarrollan en articulación con la Corporación Parque Arví y otras instituciones, en una zona estratégica donde nacen fuentes hídricas como las quebradas Piedra Blanca y La Honda. Allí, según explicó María del Pilar Restrepo Mesa, jefe del área ambiental y social del Acueducto, “este territorio es una verdadera fábrica de agua”, debido a su capacidad de regular las lluvias y garantizar el suministro hacia el embalse Piedras Blancas.

Además, el trabajo incluye control de especies invasoras en 112 hectáreas, inventarios forestales en 9,3 hectáreas y el mantenimiento de 222.000 árboles, lo que refuerza la sostenibilidad del ecosistema. Estas cifras evidencian un enfoque integral que combina restauración, prevención de riesgos y conservación.

Cada gota de agua, eje de la sostenibilidad

De hecho, la gestión ambiental en Arví se sustenta en el concepto de que “cada gota cuenta”, como explicó María del Rosario. Según detalló, el dosel del bosque y los musgos permiten que el agua se infiltre de manera gradual, evitando la erosión y facilitando su tránsito hacia las quebradas que abastecen el sistema hídrico regional.

En esa línea, EPM también ha avanzado en la caracterización de fauna y en la protección del patrimonio arqueológico en cerca de 180 hectáreas, donde se han recuperado más de 8.000 fragmentos históricos. Estas acciones, avaladas por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), amplían la protección del territorio más allá del recurso hídrico.

Por otra parte, la estrategia incorpora educación ambiental y participación comunitaria. En diez años, se han desarrollado cerca de 900 actividades, impactando a más de 1.500 personas y formando 60 hogares sostenibles. Este componente fortalece la apropiación social y garantiza la continuidad de las acciones de conservación.

Articulación institucional y comunitaria

Asimismo, la alianza entre EPM y la Corporación Parque Arví ha permitido consolidar un modelo de gestión territorial que integra conservación, educación y desarrollo comunitario. Los talleres, seminarios y espacios pedagógicos han promovido prácticas sostenibles y el control de especies invasoras.

En consecuencia, esta intervención no solo protege el ecosistema, sino que también asegura la calidad y disponibilidad del agua para millones de habitantes del Valle de Aburrá. La inversión sostenida y el trabajo con la comunidad reducen riesgos ambientales y fortalecen la resiliencia del territorio.

Finalmente, el impacto económico se traduce en la preservación de un activo estratégico: el agua. La protección de Arví reduce costos futuros en tratamiento, garantiza abastecimiento y respalda el crecimiento urbano sostenible.

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