
El sistema energético colombiano enfrenta una alta incertidumbre ante la inminente llegada del fenómeno de El Niño, con riesgo elevado de racionamiento, presión sobre precios y señales de déficit en energía en firme, según coincidieron Andesco y Asoenergía.
Kathrine Simancas, directora de Energía y Gas de Andesco, advirtió que “la energía es definitivamente el motor de la economía” y alertó que el país llega a este periodo con retrasos en proyectos de generación y transmisión, menor holgura operativa y mayor dependencia de gas importado. Además, explicó que el fenómeno podría ser severo: “las probabilidades superan el 60% y podrían llegar al 80%, mientras su ocurrencia es prácticamente inminente ”.
Asimismo, la presión aumenta por el comportamiento de la demanda. Simancas precisó que el consumo energético crece por encima de lo esperado: “en mayo, el crecimiento frente al mismo mes del año anterior es cercano al 8% ”, lo que supera el rango normal de 4% a 5%. Esto implica mayores necesidades de energía en un contexto de oferta limitada.
Industria pide planeación y reglas claras
Por su parte, Silvana Habib Daza, directora ejecutiva de Asoenergía, enfatizó que el país debe abandonar un enfoque reactivo y avanzar hacia una planeación estructural. “Hoy enfrentamos una situación en la que se han detenido o retrasado proyectos de generación, ha habido incertidumbre tributaria y presión sobre tarifas”, señaló.

En ese sentido, advirtió que la escasez tiene efectos directos: “cuando hay escasez de energía, los precios suben, se frenan inversiones, se reduce la producción y se limita la generación de empleo”. Además, subrayó que la industria —principal consumidor no regulado— requiere condiciones para operar: “lo que necesita la industria es claro: energía disponible y medidas que no encarezcan los costos”.
De igual forma, Asoenergía insistió en fortalecer la articulación institucional y tomar decisiones técnicas. La agremiación alertó que, al depender del gas importado y tener menor prioridad en el acceso al gas nacional, enfrenta mayores riesgos de costos y abastecimiento, lo que impacta competitividad, inflación y crecimiento económico.
Decisiones tardías y retos estructurales
Desde Andesco, Simancas fue enfática en que varias decisiones debieron tomarse con anticipación. “Había medidas estructurales que debieron tomarse antes”, afirmó, al referirse a la falta de nuevos contratos de exploración de gas y a las barreras que retrasaron proyectos energéticos. Según explicó, esto hoy limita la oferta local y encarece el suministro frente al gas importado.
En paralelo, la ejecutiva destacó que el país requiere diversificar su matriz energética y mantener respaldo térmico. “En fenómenos de El Niño, las térmicas han llegado a suplir más del 50% de la demanda”, indicó, al tiempo que señaló la necesidad de más energías renovables y mayor capacidad instalada. También advirtió que los embalses deberían estar por encima del 80%, un nivel que aún no se alcanza.
A su turno, Habib insistió en acelerar soluciones como la autogeneración. “Se necesitan condiciones que faciliten el desarrollo de proyectos: permisos ambientales más ágiles, claridad predial y acceso a financiamiento”, explicó, además de pedir acelerar puntos de conexión para aumentar la oferta disponible en el corto plazo.
Autosuficiencia energética y corresponsabilidad
Frente a las interconexiones internacionales, Asoenergía planteó una visión de largo plazo. Habib señaló que proyectos con Panamá, Ecuador o Venezuela, deben evaluarse como política pública, pero insistió en que la prioridad es la autosuficiencia. “Colombia tiene recursos suficientes: energías renovables, gas, sol, viento”, afirmó, y agregó que el objetivo debe ser reducir la dependencia externa y fortalecer la seguridad energética.
En paralelo, Andesco resaltó el papel de los ciudadanos. Simancas destacó que el uso eficiente será determinante: “el uso racional de la energía es una herramienta clave para enfrentar los retos del sistema”, en línea con iniciativas que promueven eficiencia en hogares e industria.
En conclusión, el país enfrenta un escenario de alta presión energética en el que convergen mayor demanda, menor oferta y decisiones aplazadas. Tanto Andesco como Asoenergía coinciden en que la respuesta pasa por acciones técnicas, inversión oportuna, diversificación energética y corresponsabilidad de usuarios e industria para evitar un deterioro mayor en precios, crecimiento y empleo.
