
La economía de Antioquia, registró un comportamiento positivo en el primer trimestre de 2026, aunque con señales de deterioro en el empleo. Así lo afirmó John Fredy Pulgarín, vicepresidente de Competitividad y Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, quien explicó que, pese al buen desempeño general, factores como el incremento del salario mínimo y mayores tasas de interés comenzaron a impactar el mercado laboral.
En efecto, el balance se da tras un 2025 con recuperación sólida. Sin embargo, durante el inicio de 2026 “ya se empieza a sentir los efectos de decisiones como el incremento de salario mínimo”, señaló Pulgarín. Además, el ajuste se da en un entorno de reformas laborales y mayor incertidumbre económica, lo que ha llevado a cambios en las decisiones empresariales.
Asimismo, el comportamiento sectorial muestra contrastes. Mientras las actividades internacionales, como exportaciones y turismo, reportan resultados positivos, otros frentes como la inversión extranjera evidencian caídas. A la par, sectores tradicionales como comercio e industria mantienen crecimiento, pero la construcción volvió a debilitarse.
Sectores crecen, pero construcción vuelve a caer
De acuerdo con el análisis, la construcción es uno de los sectores más afectados. Pulgarín explicó que este segmento venía recuperándose, pero se resintió nuevamente, principalmente por el aumento del salario mínimo y el consecuente incremento en tasas de interés, que encarecen el crédito y frenan proyectos.
En contraste, el comercio y la industria continúan mostrando resiliencia, lo que contribuye a sostener el desempeño general de la economía regional. Sin embargo, el deterioro del empleo empieza a marcar un cambio de tendencia. “La tasa de desempleo ya se resintió, incluso ya estamos por encima del promedio nacional, advirtió.
Además, el ajuste en el mercado laboral responde a decisiones empresariales orientadas a la eficiencia. “Los empresarios han resistido todo lo que han podido, pero llega el punto que ya toca empezar a racionalizar gastos”, indicó Pulgarín, destacando que muchas compañías están priorizando inversión en tecnología para mejorar productividad.
Empleo cae por costos y tasas de interés
En línea con lo anterior, las cifras evidencian un impacto directo en el empleo. “Hay un impacto en el empleo, se bajaron el número de empleos”, afirmó Pulgarín. Este fenómeno se explica por el aumento de costos laborales y el encarecimiento del financiamiento, lo que desacelera la actividad económica y reduce la contratación.
Por otro lado, el panorama futuro dependerá en gran medida de las expectativas económicas y políticas. Según el directivo, la economía se mueve por expectativas, por lo que factores como el ciclo electoral influirán en decisiones de inversión y consumo durante los próximos meses.
No obstante, el tejido empresarial antioqueño se mantiene como un factor de estabilidad. Pulgarín destacó que la región cuenta con un aparato productivo sólido que ha logrado resistir choques anteriores, lo que permitiría sostener un crecimiento moderado pese a la incertidumbre.
Subregiones: reto en valor agregado y exportaciones
En cuanto a las subregiones, el análisis muestra desafíos estructurales. Estas zonas enfrentan dificultades para generar productos con mayor valor agregado y competir en mercados internacionales. Sin embargo, avances en infraestructura, como los puertos de Urabá y corredores logísticos, abren oportunidades de mejora.
En ese sentido, la articulación entre desarrollo productivo e infraestructura se perfila como clave para elevar la competitividad regional. La apuesta, según Pulgarín, es que las subregiones logren integrarse a mercados globales y aprovechar el potencial agroalimentario del departamento.
