Alzheimer temprano: señales para detectar cambios antes de los 65

Alzheimer temprano: señales antes de los 65 años
La detección temprana permite identificar las causas de los cambios cognitivos.

El Hospital San Vicente Fundación Medellín, ha atendido a 667 personas diagnosticadas con Alzheimer entre 2021 y 2026, una cifra que pone el foco sobre una enfermedad que no solamente afecta a adultos mayores. Aunque el Alzheimer suele asociarse con edades avanzadas, también puede comenzar antes de los 65 años y manifestarse inicialmente con cambios que pueden confundirse con estrés, ansiedad, falta de sueño o sobrecarga laboral.

Por eso, identificar señales como dificultades persistentes de memoria, concentración, organización, lenguaje o desempeño cotidiano puede ser determinante para buscar una valoración médica.

La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia y representa entre 60% y 70% de los casos, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, demencia y Alzheimer no son sinónimos. La doctora Natalia Triana Gallo, médica neuróloga del Hospital San Vicente Fundación Medellín, explica: “Cuando hablamos de demencia estamos hablando de un conjunto de síntomas que comprometen funciones cognitivas como la memoria, el lenguaje, la atención o la capacidad de razonar y que terminan afectando la funcionalidad de la persona y su capacidad para desenvolverse en el día a día.

El Alzheimer es un tipo de demencia y es el más frecuente, pero no es el único”. Así, un deterioro cognitivo requiere identificar primero qué lo está causando, porque existen otros tipos de demencia y condiciones potencialmente tratables que pueden generar síntomas similares.

¿Cuándo un olvido deja de ser cotidiano?

No todos los olvidos constituyen una señal de alarma. El llamado de atención aparece cuando los cambios son frecuentes, progresivos y comienzan a interferir con actividades que antes se realizaban normalmente. Repetir preguntas, olvidar conversaciones recientes, perderse en lugares conocidos, tener dificultades para manejar dinero o medicamentos, o presentar problemas inesperados para cocinar, organizar el trabajo o seguir una ruta conocida son situaciones que justifican una valoración médica.

En las personas menores de 65 años, además, las primeras manifestaciones no necesariamente se limitan a la memoria: también pueden aparecer dificultades inexplicables en el desempeño laboral, problemas para organizar tareas, cambios de comportamiento o alteraciones del lenguaje.

El diagnóstico tampoco depende de una única prueba. “En el Hospital San Vicente Fundación Medellín partimos de una historia clínica detallada para entender cuándo comenzaron los cambios y cómo han evolucionado”, señala Triana Gallo. A partir de allí, la valoración puede complementarse con pruebas neuropsicológicas, exámenes de sangre y estudios de neuroimagen como la resonancia magnética.

En pacientes seleccionados también pueden utilizarse biomarcadores de Alzheimer en sangre o líquido cefalorraquídeo. La doctora agrega que este proceso permite identificar las funciones cognitivas comprometidas, descartar otras causas y determinar si se trata de Alzheimer, otro tipo de demencia o una condición potencialmente tratable.

En personas jóvenes, las formas de inicio temprano representan aproximadamente entre 5% y 10% de los casos de Alzheimer, según la especialista. La sospecha de una forma familiar aumenta cuando existen varios familiares afectados en diferentes generaciones y los diagnósticos se han presentado a edades tempranas, aunque tener un familiar con Alzheimer no significa necesariamente que una persona desarrollará la enfermedad.

A su vez, la OMS señala que factores como la actividad física, el tabaquismo, el consumo nocivo de alcohol, el aislamiento social, la hipertensión y la diabetes pueden influir en el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

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