
Afinia enfrenta una situación crítica de liquidez que amenaza la sostenibilidad de su operación en la región Caribe, pese a las inversiones superiores a $3,6 billones realizadas por el Grupo EPM desde que asumió la prestación del servicio. Para recuperar la viabilidad financiera de la compañía, la estrategia contempla masificar los medidores de energía prepago hasta alcanzar una meta de 600.000 unidades, concretar la negociación de Atenea y fortalecer el recaudo, además de combatir el fraude y las conexiones ilegales.
La urgencia financiera se refleja en un déficit de caja mensual cercano a $400.000 millones y en una recuperación de apenas $57 por cada $100 de energía comprada para atender a los usuarios.
El deterioro financiero contrasta con los avances operativos. Según EPM, los indicadores de continuidad del servicio mejoraron más de 70%, mientras la empresa ha instalado más de 65.000 medidores prepago. Sin embargo, las pérdidas de energía, el bajo recaudo y las obligaciones pendientes siguen presionando las finanzas.
A septiembre, la deuda de las entidades oficiales ascendía a $420.000 millones. Además, XM notificó obligaciones pendientes por $131.000 millones relacionadas con la compra de energía de octubre, que deben atenderse dentro de los plazos regulatorios. La situación limita la capacidad de pago a los proveedores y demás agentes de la cadena eléctrica, y aumenta la urgencia de conseguir recursos para preservar la continuidad del servicio de cerca de 1,8 millones de usuarios.
EPM plantea soluciones para recuperar la viabilidad financiera
Una de las apuestas es la operación de Atenea, surgida de la separación de un mercado con pérdidas superiores a 40% y recaudo cercano a 60%, condiciones que presionaban los resultados de Afinia. EPM informó que firmó un primer acuerdo sobre parámetros fundamentales con una empresa interesada en ese territorio, pero aclaró que la negociación todavía no está cerrada. La eventual transacción busca facilitar un tratamiento especializado para esa operación y concentrar los esfuerzos de Afinia en Bolívar, Córdoba y Sucre.
La segunda medida es ampliar el uso de medidores prepago, que permiten controlar el consumo y pagar la energía por anticipado. A estas acciones se suman la recuperación de cartera, la reducción de pérdidas y la normalización de conexiones ilegales, incluso en sectores de altos ingresos. EPM también ha presentado propuestas sobre subsidios, financiación, tarifas y apoyo a usuarios vulnerables, aunque su implementación depende de decisiones de otros actores.
El gerente general de EPM, John Maya Salazar, descartó que la salida de Afinia sea la estrategia del grupo y subrayó la necesidad de una respuesta compartida. “Nosotros no hemos pensado en salir”, afirmó, al explicar que la masificación del prepago puede contribuir a resolver una parte importante de las dificultades de la operación. No obstante, advirtió que la empresa debe mantener las inversiones en subestaciones y redes, mejorar el recaudo y combatir las conexiones fraudulentas.
El directivo también señaló que esperan avanzar en la negociación de Atenea, sin darla por concluida.
Afinia y el riesgo para las transferencias de EPM a Medellín
